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Aptitud

Según el diccionario de la Real Academia Española, aptitud es la habilidad para hacer algo. Se es apto para el deporte, la poesía, bailar, resolver problemas matemáticos, reconocer personas, redactar oficios, y podemos mencionar cualquier actividad que se haga, siempre que se cumpla con algunas características. Por ejemplo, cuando se dice que una persona es apta para decir chistes, suponemos que lo hace de manera tal que hace reír a quienes la escuchan. Si un niño es apto para comer de manera autosuficiente, se da a entender que él puede manipular los cubiertos para alimentarse de manera apropiada, acorde a ciertas normas aceptadas por el núcleo familiar o social. Si se dice que una niña es apta para la pintura quiere decirse que hace algunas cosas de manera correcta, por ejemplo mezclar colores primarios, manipular el pincel sin derramar pintura, colorear sin salirse de los contornos de una figura, copiar un modelo presente, etc. El hecho de que una persona sea apta para un trabajo significa que hace las actividades que requiere el puesto de manera adecuada, acorde a los criterios establecidos. Ser inepto significa hacer ciertas actividades de manera torpe, descuidada, inapropiada, ineficiente, entre otras características. Se aclara que apto e inepto no son términos técnicos de la psicología. Deben entenderse a partir de su uso coloquial (Ver lenguaje ordinario p. ).

            Seguramente se conocen personas que son muy buenas o hábiles (aptas) para aprenderse los nombres de personas; otras personas pueden ser muy buenas (aptas) para el juego que consiste en decir rápidamente el nombre de personas, ciudades, objetos, cines, películas que empiecen con una letra que alguien eligió. Posiblemente alguna amistad sea muy apta (muy hábil) para tomar decisiones cuando, ante varias opciones, hay que hacer algo. Podemos también conocer a alguien que es buenisimo (apto) para relatar los hechos que ocurrieron en la fiesta de fin de año o bien, se conoce a alguna persona a la que se le facilita (es apta) aportar ideas concluyentes respecto a varios hechos, aspectos y argumentos.

            En estos ejemplos, puede considerarse que cada una de estas actividades en que se es apto tiene cierto grado de dificultad y si pidiéramos que se ordenaran en términos de la facilidad-dificultad que representan, tendríamos muchas opiniones diferentes.

            Para hacer la graduación (de más fácil a más difícil, por ejemplo), es posible que se tomaran aspectos muy diferentes y posiblemente observáramos que las graduaciones (jerarquizaciones) se hacen ad hoc, esto es, ajustándolas a las circunstancias particulares, dadas en cada caso. Por ejemplo, alguien diría que aprender los números de teléfono es la tarea más difícil puesto que “incluye un conocimiento matemático”. Quien sostuviera que el juego de las palabras que inician con cierta letra, es la actividad más difícil, argumentaría “que implica el conocimiento de la gramática”. Pero tomar decisiones, eso sí que es más difícil que las otras actividades, diría quien se inclina por señalar que esa actividad es la más difícil, dada la responsabilidad que implica. Alguien más puede alegar que definitivamente la persona que es buena (apta) para relatar hechos es la mejor “por que implica una memoria fotográfica y ésta no es común”. Aportar ideas concluyentes a partir de diferentes aspectos, hechos o argumentos pudiera ser para otros, la actividad más compleja “pues se pone en ejercicio el razonamiento”.             ¿A quien creerle? ¿Qué elementos debemos considerar para poder hacer comparaciones de dificultad entre las distintas aptitudes? ¿Cómo comparar el aprendizaje de números telefónicos, participación en un juego, toma de decisión, hacer relatos, y realizar aportaciones sobre algunos aspectos si en cada caso se consideran distintos criterios para efectuar su jerarquización? Y sobre todo, podemos preguntar: ¿los criterios que se consideran para hacer la comparación, son aspectos psicológicos?            

El desarrollo de la psicología interconductual, propuesto por Ribes y López (1985), establece los criterios para diferenciar y jerarquizar las aptitudes (ser bueno o hábil para algo) de una persona. A partir de esto, este desarrollo de la psicología interconductual hace la diferencia de cinco niveles de aptitud cuya dificultad es creciente.

En este momento, no nos detendremos en ellos pero para su explicación, pueden consultarse los términos función contextual, suplementaria, selectora, sustitución referencial y sustitución no referencial, en este manual. En este momento, es necesario aclarar dos aspectos que usualmente están implicados en las teorías del desarrollo.             Etapas, fases, periodos, niveles

  1. Un primer aspecto es que la persona puede ser apta (hábil) para hacer algo en algún nivel de complejidad, sin que necesariamente sea apto en el mismo nivel en todas las actividades que realiza. El hecho de que una persona, en términos coloquiales, tenga “memoria fotográfica”, en la teoría interconductual no implica necesariamente que esa persona aprenda todo de la misma forma. Si así fuera, esa persona sería apta en todas las actividades que requieren de dicha “memoria fotográfica” como es retener fechas, la ubicación de los cuadros de una exposición en un museo independientemente de su tamaño, la identificación de personas y sus nombres, y en el extremo posible, podría aprenderse el voluminoso directorio telefónico de la ciudad de Guadalajara diciendo en qué página aparece el número telefónico específico. Podría hacer todo esto, sin exclusión. Sabemos que esto no sucede en la realidad. La aptitud (hacer algo de manera eficiente) es específica. Otro ejemplo es que el buen futbolista no implica necesariamente que sea apto para el béisbol.
  2. Vinculado a lo anterior, el segundo aspecto es que la teoría interconductual contempla la posibilidad de que una persona sea apta en cierto nivel para algo y no sea apta en el mismo nivel en otra actividad. Por ejemplo, hay personas que son aptas para jugar ajedrez pero reprueban historia. O son aptas para la pintura y tienen dificultades para aprender física. Una persona puede dedicarse a escribir excelentes libros sobre gramática pero le es difícil orientarse en la ciudad mediante un mapa. Un supuesto básico de la escolástica es que si la persona es apta en el trivium será apta para cualquier otra actividad. En la actualidad se sabe que esto es incorrecto aunque haya autoridades gubernamentales que lo afirmen para tratar de ocultar los magros resultados de la educación.            

De los dos incisos anteriores se puede concluir un aspecto esencial: una persona que es apta para algo no necesariamente tiene que ser apta para toda actividad que tenga el mismo o distinto nivel de complejidad. Se es apto en una actividad concreta, en otras palabras, se es apto de manera específica.           

En general, las teorías que existen sobre el desarrollo psicológico formulan la existencia de estadios, etapas, fases o periodos en los que, se supone, el individuo se desarrolla. Fulanito está en la fase de pubertad; está en el periodo de operaciones concretas; está en la etapa oral; etc. Y con ello, se trata de encontrar explicación a todas las actividades que esa persona realiza en esos periodos de desarrollo. Como puede considerarse, la proposición de la teoría interconductual es totalmente diferente y de manera coherente permite explicar las diferencias individuales sin aludir a estadios, procesos o mecanismos totalizadores.

 

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Comentarios

Aptitud

Francamente me parece una "verdad" de perogrullo eso de afirmar que una persona es apta para una cosa pero no para otras. ¿Eso es ciencia? Hasta allí no han hecho ni dicho nada.
Imagen de Jorge Campo

No tan obvio

Hoy precisamente veía un pequeño documental sobre el conocido poeta y escritor Vicente Aleixandre al que aprecio como tal.

En una parte del documental el periodista entraba en materias filosóficas y más comportamentales. Ser escritor o poeta, por mucho que me guste el autor, no hace que éste sea un gran pensador, ni tampoco un gran orador, pero esto no parece que lo pensara el periodista.

Dejando a un lado mi grado de identificación o no con el autor y con sus ideas, la "verdad de perogrullo" parece que no se tenía en cuenta bajo una lógica del tipo: dado que el personaje es un gran escritor, por lo tanto será sumamente inteligente y por ello conocedor de la filosofía y el comportamiento humano.

Quizá ejemplos todavía más claros se dan en famosos, cuya condición de famosos hace que se cree "posean" sin mayores preámbulos todo tipo de aptitudes y conocimientos.

Aptitudes como la denominada "memoria fotográfica" se ven influidas por múltiples factores, entre ellos la presentación de la información. Por ejemplo se dice que alguien tiene memoria fotográfica cuando su ortografía es buena (recuerda la imagen de la palabra bien escrita) o cuando recuerda los teléfonos de diez amigos o reconoce rostros.

Tener buena ortografía, recordar números o reconocer rostros conllevan una re-presentación que no necesariamente obedece a un mismo tipo de aptitud.

Más aún, fenómenos como la prosopagnosia (dificultad en reconocer rostros) y por consiguiente su diferenciación con otros tipos de discriminaciones hace que cobre más sentido la idea expresada en cuanto a la diversidad de aptitudes.

Por otro lado, la discriminación de aptitudes en una persona, tomemos por ejemplo el caso del autismo, es una tarea esencial para un analista de conducta que necesita precisar repertorios de conducta y grado de las diversas aptitudes.



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