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Castigo

 

imagen de castigoHemos visto que las técnicas anteriores implican de alguna manera no poner atención al alumno o bien, retirarlo de una situación a la que le damos valor reforzante o la consideramos como requisito para poder tener acceso a otra actividad más agradable para los alumnos.

Tanatóforo puede ser un alumno que requiera una técnica más rigurosa: la presentación de una consecuencia negativa directa. Comúnmente a esto se le conoce como castigo.

Tal consecuencia puede ser el enviar una nota escrita a sus padres, comentando el mal comportamiento del alumno, asignar una calificación baja en disciplina, demorar algunos minutos su salida al recreo, detenerlo durante algún tiempo breve después del toque de salida, etc.

El castigo físico está terminantemente prohibido. Su uso puede ser causa de despido inmediato aun cuando existiera la autorización de los padres de familia respectivos. La única situación que puede llegar a justificar su uso es ante la inminencia de un daño físico muy grave para el alumno, lo cual es altamente improbable dentro de una escuela.

Los efectos del castigo físico son muy contradictorios y en caso de que llegara a usarse, en todo caso corresponde exclusivamente a los padres de familia, fuera de la escuela.

El profesor no puede permitir que un padre golpee a su hijo dentro de la escuela. El castigo físico constante e indiscriminado atenta gravemente al desarrollo emocional y social del alumno, generando sentimientos de inferioridad, timidez, aislamiento social, tendencias vengativas y de abuso físico o verbal con hermanos o compañeros menores, inseguridad, tendencia al autoritarismo y probablemente, la principal desventaja es que por medio del castigo se puede aprender a tratar de solucionar los problemas propios usando la violencia física.

Tradicionalmente, hace algunas décadas, el castigo físico era una arma poderosa en las casas y en las escuelas. En la actualidad algunos padres de familia comentan que gracias a esto, ellos pudieron seguir adelante.

Esto puede ser cierto pero debemos tomar en cuenta que la tendencia de la educación liberal trajo consigo un relajamiento en los patrones de educación al igual que un anhelo de que los niños gozaran de derechos casi iguales o idénticos a los del adulto.

Se eliminó radicalmente el castigo físico, la población de las escuelas creció desconmesuradamente, las madres de familia se dedicaron cada vez más a trabajar y a delegar su papel formativo a otras personas, etc.

Hoy en día, parece haber un ligero regreso a los "viejos cánones" y con ello al castigo físico. El sueño de que "todos somos iguales y por tanto tomamos las decisiones entre todos" ha tenido ya efectos muy lamentables.

Ante la falta de autoridad o en el mejor de los casos, ante la "autoridad compartida por todos", ahora en ocasiones se nota un retorno a las formas de educación anteriores, pero de cualquier forma, los resultados de la investigación relativa al castigo son elocuentes: son más los efectos negativos que positivos, cuando se usa frecuentemente y en forma irracional. El castigo físico no aparece en el diccionario de los buenos profesores.

De cualquier forma, el uso del castigo físico de manera constante es indicio de una falta grave de control emocional por parte de quien lo usa de esa manera o bien, es signo de una profunda deficiencia cultural.

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Dr. Radut | book