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Causación lineal

Un adolescente puede decir: “Yo no le pegué a mi compañera. Lo que pasa es que yo tiré un puñetazo cuando a ella se le ocurrió pasar junto a mí. Fue una coincidencia”. Es posible que así haya ocurrido y se puede o no dar crédito. Lo que raramente sería posible y no se le daría crédito, es si el mismo adolescente en otro caso dice: “No soy culpable, el cristal se rompió y entonces aventé la piedra hacia el cristal”. En ambos casos, las afirmaciones del adolescente pretenden dos aspectos. Uno de ellos es hacernos creer que en cada caso sólo ocurrieron dos cosas: lo que él hizo y la presencia de un objeto de estímulo. Otro aspecto es que trata de ocultar (o distorsionar) la causación lineal que se basa en el fundamento “A causa B”. En este sentido, B no puede causar a A pues éste es el evento causal y B el evento causado. La causación es lineal, en un sólo sentido, siempre ocurre en un sólo sentido, hacia adelante, temporalmente hablando. Este argumento para muchas personas es incuestionable, sobre todo cuando existe una corta diferencia temporal (secuencial) entre el evento A y el evento B. Y aunque esto es debatible, por el momento sólo preguntemos: ¿y si los eventos ocurren simultáneamente? Si éste fuera el caso, no se puede preguntar cuál es causado por cuál. Por ejemplo, el hecho de que una madre repentinamente voltee a ver a su bebé cuando éste lo hace al mismo tiempo, en tanto que se trata de eventos simultáneos, no tiene sentido preguntar ¿A causa B o B causa A?

Pero lo que pasa en la vida cotidiana generalmente no es tan sencillo para poderse analizar de acuerdo al concepto de la causación lineal. Imagínese que Gelasio está parado en la esquina de una calle muy transitada por vehículos. Gelasio ve cómo avanzan muchos automóviles y en uno de ellos reconoce a su amiga Donatila que va manejando. Ante el cambio de luz del semáforo, Donatila aprieta el freno para detener el carro. Algunas preguntas de este tipo de causalismo lineal podrían ser: ¿El hecho de que Gelasio viera a su amiga, causó que los automóviles transitaran? ¿Donatila causó que Gelasio la viera? Estas preguntas no tienen sentido porque no puede definirse cuándo inició el acto de ver parte de Gelasio. Ni tampoco puede definirse el momento en el que comienza la acción de Donatila. En otras palabras, el acto de ver ni el hecho de manejar son eventos de los que se pueda especificar el momento en el que dan inicio y entonces no puede definirse cuál es el evento causal y cuál el causado. Así, dichos eventos no son considerados en un esquema causal de este tipo pero en cambio, siguiendo este análisis causal y lineal, sí consideraría el evento causal "luz roja" y el evento causado "apretar el freno", dejando fuera todos los demás eventos concurrentes. Debido a la imposibilidad de que bajo la causación lineal se incorporen los eventos que no tienen inicio ni final que pueda definirse, se considera que el causalismo lineal es insuficiente para estudiar la mayor parte de las interacciones entre el individuo y el medio. Por esto, Ribes y López (1985) manifiestan que:

“el fraccionamiento de los fenómenos causales y causados, excluye lógicamente a cualquier otro evento que no pueda demostrar que entra en secuencia causal directa. Por tales razones, aquellos eventos que no constituyen momentos discretos de ocurrencia en tiempo y espacio no pueden ser considerados en un esquema causal“. (p. 29).

 

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Dr. Radut | book