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Competitividad

 

Imagen para competenciaSer competente es algo muy distinto a ser competitivo. Lo primero se refiere a que alguien es capaz de hacer algo con buena o excelente calidad.

La segunda expresión implica que el individuo pretende ser mejor que los demás. Nótese que la comparación que se hace es distinta: ser competente enfrenta al individuo ante una situación, misma que puede resolver  gracias a su capacidad pues tiene el dominio necesario para hacerlo con cierta maestría. Ser competitivo, por su lado, significa enfrentar al individuo ante otras personas. Esta situación puede fácilmente derivar en una relación social que no es precisamente la de amistad y confianza en los demás.

El profesor debe tener cuidado de evitar las situaciones de competitividad dentro del salón de clase, entre sus propios alumnos. Competir significa que habrá un ganador y muchos perdedores. Las competencias generalmente empiezan con la frase: "El primero de ustedes que...".

Sin importar en qué criterios académicos, deportivos o sociales, esté basada la competencia, es muy probable que los ganadores siempre sean los mismos y los perdedores casi siempre también serán los mismos.

En un grupo social, en el que deseamos generar como relación básica la amistad, la competitividad es un medio contrario a esta meta. Los efectos a mediano y largo plazo de este tipo de relación pueden ser, entre otros, el rechazo de los perdedores hacia el ganador y por otro lado, el desprecio del ganador hacia los perdedores. Sin embargo, no debemos perder de vista que deseamos hacer competentes a nuestros alumnos.

Una buena opción es generar situaciones en las cuales el alumno compita contra sí mismo o bien, que compita para alcanzar un criterio establecido. De esta manera el profesor puede decir a su grupo: "Todo aquel alumno que logre...[criterio]...tendrá su recompensa".

En este caso, el profesor está especificando un criterio que puede ser logrado no sólo por uno de sus alumnos. De esta forma, todo aquel que lo logre, será un ganador. En ocasiones se puede poner este tipo de "competencia contra sí mismo" en términos tales que todos los alumnos resulten ser ganadores pero sin que esto signifique "Tener la manga demasiado ancha". Por ejemplo:

 

a) "Todos los alumnos que puedan resolver correctamente 3 de los siguientes 4 ejercicios, podrán salir a recreo en el momento que los hayan terminado". Suponiendo que el ejercicio se refiere a algo que los alumnos han estado practicando desde hace ya algún tiempo y que el profesor está seguro que todos lo harán, todos los alumnos podrán salir al recreo antes de tiempo y tendrán la oportunidad de sentirse ganadores.

Esta sería una buena opción para generar este tipo de sentimiento en todos y cada uno de los alumnos y, dado que podemos suponer que a todos ellos les es atractivo salir antes al recreo, lo harán en forma rápida y eficiente.

 

b) "Todos los alumnos que puedan resolver correctamente los 4 ejercicios, podrán tener media hora de recreo a partir del momento en que los terminen".

Aparentemente, en este caso el criterio es más alto pues no basta con 3 ejercicios resueltos, se requieren los 4, pero en realidad no se está pidiendo ningún esfuerzo ya que, en el momento en que los terminen, cada alumno podrá tener sus 30 minutos de descanso. Aquí no hay ninguna competencia contra sí mismo.

 

¿Cómo entonces se deben de considerar las competencias de todo tipo?

En algunas escuelas se enseña a los alumnos a "ser los primeros". Por otro lado, en México durante mucho tiempo ha existido cierta tendencia a hacer creer que "lo importante no es ganar sino competir". Estas dos formas son inadecuadas si nuestros propósitos escolares están basados en la formación de todos los alumnos.

En el primer caso, ante la demanda de "ser los primeros", se pueden formar varios problemas en más de uno de los alumnos. Ninguna escuela tiene a los alumnos más capaces y si así fuera, estarían siempre en gran conflicto fuera y dentro de los salones: todos contra todos por ser el mejor de todos. Es una realidad que no todos pueden ser los primeros.

También hay segundos, terceros...!últimos! Todos los que no tengan la capacidad de ser los primeros, que son una alta proporción de la población, sufren una constante frustración al no lograr nunca ser el primero.

No creemos que haya padres de familia que estén dispuestos a que su hijo viva bajo estas condiciones, pero de hecho muchos padres tienen la esperanza o creen que su hijo será el primero, aun cuando vean resultados que son completamente contradictorios a su esperanza o creencia.

Además, los alumnos que sí pueden ser los primeros dentro de tales escuelas, están en riesgo de perder los límites razonables de la realidad y pretender competir con cualquiera que "se les ponga enfrente".

Es un hecho que siempre habrá una persona más capaz que él, es cuestión de tiempo para conocer el amargo sabor de la derrota, misma para la que nunca fue preparado el que siempre ganaba. Las reacciones emocionales en estos casos pueden ser sumamente severas y en ciertas edades, pueden pasar a formar parte de la población en alto riesgo de padecer un infarto.

Aparentemente, quienes siempre son los primeros, tienen muchas ventajas pues gozan de cierto prestigio pero el problema que se soslaya es el contraefecto emocional que pueden tener en caso de ser derrotados, sobre todo si esto llega a ocurrir ante un público importante. ¿Qué padre de familia o profesor, conscientemente desea que su hijo finalmente se enfrente a este tipo de situaciones?

Por otro lado, si se considera que lo importante no es ganar sino saber competir, se está en riesgo constante de caer en la mediocridad. "Nos metieron 78 goles, metimos 2 pero supimos competir en la cancha" ¿Quién se puede sentir realmente satisfecho con un resultado de esta naturaleza? Un padre de familia o profesor que enseña a tratar de hacer lo mejor, sin importar si se gana o no, potencialmente está en la situación planteada.

Si el criterio es competir, los alumnos competirán pero quizá nunca ganen pues ése no es el objetivo. Esta actitud es una forma elegante de decir: "Perdimos y por paliza porque somos mediocres".

¿Entonces cuál es la opción?

La opción formativa debe ubicarse en un claro sentido de las capacidades y limitaciones de nuestros alumnos específicos. Debemos ayudar a superar constantemente sus capacidades, haciéndolos conscientes al mismo tiempo de sus limitaciones.

Al hablar de limitaciones nos estamos refiriendo a aquellos aspectos que son inmodificables por medio de la educación como son: tiempo de reacción, estatura, estructura corporal, etc. Puede ser que nuestro alumno que mide 1.54 ms salte en forma excelente, pero tendrá gran desventaja si compite con otra persona que también salta excelentemente y mide 1.90 ms.

Los casos en los que una persona contra todo pronóstico, resulta ser mejor que otra, son realmente escasos. El mejor equipo de fútbol americano de México, no puede competir con el mejor equipo de Estados Unidos, dadas las condiciones actuales de los jugadores de ambos países. Creer que por ser el mejor equipo de México se puede vencer a cualquier otro equipo del planeta, es un planteamiento irracional.

Debemos también tener claro que la escuela es parte de una sociedad en la que existen todo tipo de conceptos respecto a la competencia. No podemos, ni debemos sustraernos a esto pero se debe tener un planteamiento claro de cómo se va a participar y para qué.

La competencia es característica casi esencial de los eventos deportivos, además de que existe en muchas situaciones de la vida cotidiana. Los profesores debemos tener claro que nuestros alumnos participarán tarde o temprano en una competencia y por esto se debe enseñar la forma de participación en este tipo de eventos.

¿Cómo? El desempeño de una persona en una competencia deportiva permite claramente ver cuáles son sus tendencias. La resistencia a la frustración, la capacidad de logro, la impulsividad, etc. son algunos de los rasgos de personalidad que son fácilmente detectables en este tipo de eventos. La forma en la cual un alumno debe aprender a comportarse es:

a. Respetando las reglas de la competencia, aplicadas por un árbitro.

 

b. La competencia puede implicar rudeza de algún tipo. El alumno debe ser capaz de actuar así y aceptar que los otros también lo hagan.

 

c. El alumno en ningún momento debe cometer fraude. La participación debe ser honesta.

 

d. Debe existir humildad en el ganador. Esto, entre otras cosas, implica el reconocer la habilidad de los demás.

 

e. Cuando no se gane, el alumno debe tener la posibilidad de reflexionar respecto a su actuación y en ocasión futura, desenvolverse en mejor forma. Al finalizar la competencia, debe existir reconocimiento al ganador, sin generar excusas injustificadas ni demeritar la actuación del otro.

 

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Dr. Radut | book