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Desligamiento funcional

Considérense las siguientes situaciones: Independientemente de la situación en que se encuentre, cuando un infante tiene sueño, se duerme; Para muchos no hay duda de que el dicho popular “los niños y los borrachos dicen la verdad”, en general es correcto; En los noticieros se puede ver que un personaje político dice “estoy consternado por los hechos ocurridos” pero nada en él parece indicar tal consternación; en contraste, una madre que perdió a su hijo al estar consternada llora, grita, mueve bruscamente sus manos, entre otras cosas sin importarle quién esté presente; Hay personas que se comportan de manera muy normal aunque se las “esté llevando el tren”. Resaltamos que los ejemplos proporcionados varían entre sí porque el desligamiento, como se verá, puede ocurrir de manera diferente 

           
Por un lado, se observa que algunas veces las personas (no solamente los niños) reaccionan de manera directa, literal, sin tapujos, sin restricciones de urbanismo, de manera "bronca", sin “pelos en la lengua”, con “franqueza” ante las situaciones que se les presentan. En estos casos, si se ve a una persona gorda, le dicen gordo, si tienen la vejiga llena se orinan en el lugar que estén, si algo que prueban no les gusta lo escupen, si se ve a una persona con alguna deformidad corporal la observan con los “ojos bien abiertos”. En el otro extremo, se sabe de personas que ante situaciones como las descritas, aparentan estar en una situación diferente, no respondiendo de manera directa a lo que presencian. Tal es el caso de algunos actos de políticos, de la gente civilizada, de las personas educadas, cultas o intelectuales. Una situación común es que cuando los amigos van al sanatorio a ver al hijo recién nacido de una amistad, le dicen: ¡Qué bonito está! cuando lo que ven es una persona de cabeza descomunal, con la piel de color morado y hasta con escamas, párpados hinchados y chilla como un gato. ¿Los adultos están mal y los niños están en lo correcto? Otro ejemplo, ayudará al entendimiento del desligamiento.
           
Antes de las dos de la tarde se le dice a un compañero de trabajo: ¿No se te antojan unos tacos de barbacoa? Es probable que diga “Cállate, se me hace agua la boca”. ¿Cómo es posible que se le haga agua la boca –salive en abundancia- ante lo que escuchó? Lo que se le dice puede considerarse como un estímulo auditivo y el compañero responde como si fuera un estímulo gustativo. Pero no está loco, nadie lo pensaría. Lo que ocurre es que ante el estímulo auditivo, responde “como si” estuviera ante la presencia de los tacos (se los imagina) y entonces saliva. En este caso, se puede considerar que responde de manera “indirecta” ya que el taco no está en su boca pero saliva ante el sonido “taco”. Esta forma de responder “indirecta”, que es muy usual, ocurre porque en ocasiones pasadas alguien le dio a probar los tacos y dijo el sonido “taco”. Nuestro amigo sintió en su lengua el taco, salivó y escuchó el sonido “taco”. El taco y el sonido “taco” se presentaron de manera más o menos simultánea. La repetición de estas circunstancias permite que en un momento dado, nuestro amigo empiece a salivar ante el sonido “taco”. No está loco, sólo responde ante las propiedades de un estímulo como si estuviera presente otro estímulo (el taco) que es el que originalmente producía la respuesta de salivar. Sin embargo, nadie se come el sonido “taco”, lo que se come es el taco.
           
Hechos como el anterior fueron estudiados por Pavlov y los denominó reflejos condicionales (ver p. ), eventos que son frecuentes en el comportamiento humano: Cuando se está esperando una llamada importante, el “corazón brinca” ante el timbre del teléfono; Al oír pisadas, de cierto tipo y ritmo de los sonidos el niño empieza a moverse entusiasmado; El jefe viene con una jeta horrible y un empleado se pone a temblar antes de que le diga algo; Si se detecta un olor a quemado, se empieza a buscar rápidamente qué es lo que se está quemando: Se aproxima una ola inesperadamente grande y la persona se aprieta las fosas nasales; ¡et coetera! 
           
Como puede verse, en todos los ejemplos anteriores, la persona reacciona a un estímulo como si estuviera presente otro: le "brinca el corazón" ante el timbre; el niño se mueve entusiasmado ante los ruidos de las pisadas; ante el olor se empieza a buscar lo que se quema; y se aprietan las fosas nasales cuando se ve la ola. Se puede decir que dichas respuestas son indirectas en tanto que no se está respondiendo ante la voz de la persona cuyo llamado se está esperando; en infante no responde ante la vista de su mamá; el empleado no está respondiendo al regaño de su jefe; no se responde ante la vista de lo que se está quemando; y el nadador no responde al agua que se le mete en las fosas nasales, respectivamente.
           
Reaccionar de manera indirecta es ejemplo del desligamiento funcional. En tal caso, la persona además de reaccionar de manera directa al OE presente (timbre, pisadas, jefe, olor y ola) también responde ante dicho objeto como si tuviera las propiedades de otro OE, ampliando de esta manera su forma de responder. Por ejemplo, ante la palabra tacos además de escucharla, también se saliva; no nada más se detecta el olor a quemado, la persona se levanta para buscar de dónde proviene dicho olor.
           
Sin embargo, a diferencia de las respuestas biológicas, las respuestas indirectas, desligadas, se caracterizan por su mayor plasticidad. Esto quiere decir que la persona puede responder específicamente ante la presencia de ciertos OE o bien, puede responder a otros OE. Si se está en casa de una amiga y suena el timbre de su teléfono, la persona que espera la llamada importante, puede no "brincarle el corazón" y decirle a su amiga que conteste. Si las pisadas pierden intensidad (la persona se está alejando), el infante en lugar de entusiasmarse puede empezar a llorar. Si el jefe viene con una jeta horrible pero buscando con la vista hacia otro lado, el empleado puede no ponerse a temblar y seguir haciendo su trabajo tranquilamente. Si el olor a quemado que se detecta es del arroz, la persona puede pedir a quien cocina que vea la parrilla pero no busca lo que se quema. Finalmente, si la ola está a más de 10 metros, puede hacer muchas cosas. Por esto, Ribes y López argumentan que:
 
"El desligamiento es esencial para definir la conducta psicológica o interconducta, pues lo que la distingue del comportamiento biológico es su plasticidad interactiva con el ambiente" (Ribes y López, 1985, p. 58)
           
El desligamiento, esto es, responder de manera ampliada ante un OE, puede ocurrir de cinco formas, cada una más compleja que la anterior. Ante la presencia de un mal olor, la respuesta directa (biológica) es olerlo, en este caso no hay desligamiento y por tanto, no se considera un comportamiento psicológico.
           
A partir de la respuesta de oler, pueden formarse distintas formas del comportamiento psicológico. Dado que en otra sección se describen de manera extensa los cinco niveles de desligamiento (ver funciones p. ), en este caso se presenta sólo un ejemplo de ellos. Ante la detección de un olor la persona puede a) decir de qué se trata; b) hacer algo específico como cerrar la ventana para dejar de oler o buscar la fuente de ese olor; c) aparentar que no detecta ese olor y sí en cambio percibe el perfume de la persona que está a lado; d) describirle a otra persona lo que está oliendo para verificar si la otra persona también lo huele; o bien, e) en el momento de detectar el olor piensa en la creación de un equipo detector de humo. Como se puede considerar, en esta ejemplificación si bien el OE es el mismo y la respuesta directa de la persona ante el olor es la misma, en cada caso, la respuesta es más ampliada, dado el desligamiento implicado en cada ocasión. Por esto, Ribes y López (1985) apuntan:
 

"La conducta biológica se convierte en interconducta en el grado en que las respuestas particulares se desligan funcionalmente de sus formas filogenéticamente determinadas, de reactividad biológica más o menos fija"

 

(p. 58)

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