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Elementos morfológicos de una función

En una función pueden distinguirse tres tipos de elementos a partir de sus propiedades.
           
La diferencia de ver que una niña está a punto de llevarse a la boca una canica o de que esa niña bostece, marca la distinción de la respuesta ante un evento con propiedades organísmicas (llevarse la canica a la boca), identificado por el símbolo Po [1], o un evento que sólo tiene propiedades fisicoquímicas (bostezar), identificado por el símbolo Pfq. Es importante notar que los eventos con propiedades organísmicas necesariamente tienen propiedades fisicoquímicas. La diferencia está en que los eventos con propiedades organísmicas afectan en tanto conducta, la conducta de otro individuo. Usualmente, el adulto que ve que la niña está llevándose la canica a la boca, hace algo inmediatamente para evitarlo. Pero cuando la niña bosteza puede o no hacer algo. El evento con propiedades organísmicas siempre incluye una reacción específica del individuo al que afecta, en este caso, al adulto que ve a la niña.
           
Al respecto, Ribes y López (1985) definen que: 
 

            "Por propiedades organísmicas entendemos todas aquellas dimensiones de estímulo producidas por un organismo que afectan como conducta a otro organismo. En consecuencia, los eventos organísmicos incluyen siempre alguna forma de movimiento o acción de un organismo que afecta, en tanto conducta, a otro"

(pp. 56-57).
           
En muchas ocasiones, cuando una persona se cae, puede parecer motivo de risa por las extrañas y desesperadas acciones que realiza la persona que está cayendo. Reírse ante este tipo de eventos es muy propio de los niños. Pero, no es extraño que si quien cae es una persona a quien se le quiere mucho, se le respeta o se le tiene miedo, la persona que presencia la caída, muy posiblemente trate de ayudarlo inmediatamente (propiedad organísmica, Po) y no se ría. Si se contiene la risa, puede señalarse la presencia de la propiedad convencional (Pc), esto es, mantenerse serio. En este caso, como en todos, el individuo responde a las propiedades fisicoquímicas del evento (Pfq) que corresponde a la persona cayendo y realizando acciones inesperadas. Pero, en este caso, la persona se mantiene seria (Pc) y trata de ayudarla de inmediato (Po). Ejemplos de interacciones que no poseen la propiedad convencional se observan en los infantes y niños pequeños que se duermen en público en el momento en que les da sueño. Por el contrario, un evento con claras propiedades convencionales es la mamá que sonríe cuando está cambiando el pañal de su hijo que acaba de defecar normalmente, después de haber tenido una infección estomacal.
           
Esta propiedad convencional es muy importante para la convivencia social. Si el ser humano no pudiera responder con esta propiedad, podrían ocurrir con cierta frecuencia los siguientes casos: Un médico que vomita al ver los hongos que su paciente tiene en el pie; Un ajustador de seguros que se "congela" al ver la forma en que quedó el carro accidentado; Un cocinero que observa impasible un cabello que está en la sopa que está sirviendo; Una persona que insulta a otra que va en el camión y a quien le huelen muy mal las axilas; entre muchas otras situaciones. Estas personas no responden convencionalmente, responden sólo a las propiedades fisicoquímicas de los objetos y eventos con los que interactúan. Lo mismo ocurre con las personas que, ante el embotellamiento, tocan el claxon repetidamente (un claxon no mueve los carros); estacionan su carro en doble fila u ocupan más de un cajón al estacionarse; invaden con el carro el área peatonal cuando les toca el alto; cruzan corriendo la avenida sin hacer uso del puente peatonal que está enseguida; dejan el carro del supermercado en medio del pasillo o bien; dan vuelta con el carro sin accionar la luz direccional; irrumpen en un cuarto que no es el suyo, sin tocar antes de entrar; estornudan sin taparse la boca; contestan su teléfono celular en medio de la película en el cine o estando en clase o concierto; prenden un cigarro mientras otras personas siguen comiendo en la misma mesa; y la lista es larga. Todas estas respuestas son ejemplo de repuestas directas, no convencionales.
           
Es interesante, y congruente con la teoría interconductual, que este tipo de eventos se observen más frecuentemente en los niños, adolescentes, ancianos y en poblaciones donde el grado de desarrollo de su cultura no es muy alto. Los niños y adolescentes no responden fácil y consistentemente a la propiedad convencional de los eventos. Los ancianos, en ocasiones dejan de responder a dichas propiedades. En las poblaciones en las que el desarrollo cultural no es primordial, la respuesta con y ante propiedades convencionales puede no ocurrir frecuentemente. Otros ejemplos de esto se observan cuando en un evento musical o en el cine, las personas siguen hablando entre ellas aun cuando el evento haya iniciado; aplauden antes de que termine el segmento musical o el acto teatral; transitan rápidamente por el museo sin apreciar lo que se exhibe; hablan indiscriminadamente de "tú" a todas las personas o les dicen "mijo", "mija"; entre otros.
           
Con base en lo anterior, puede argumentarse que un evento, aun cuando tenga las tres propiedades, puede afectar a las personas de manera distinta. Imagine, por ejemplo, que un señor repentinamente vomita en un restorán. Su esposa, su hijo pequeño, el mesero, el dueño del local y otros clientes están presentes. Es probable que las propiedades morfológico-funcionales de las reacciones de cada uno sean diferentes. Todos ven el acto de vomitar (Pfq), esto es, responden a las propiedades fisicoquímicas. La esposa se espanta (Po), el niño se ríe, respondiendo sólo a las propiedades fisicoquímicas de la cara de su padre. El mesero corre por algo para limpiar (Po) y el dueño voltea a ver al resto de los clientes (Pc) para calmarlos pues le preocupa que crean que los alimentos servidos hayan causado tal evento. En otras palabras, ante un objeto o evento, la respuesta del individuo puede tener una, dos o las tres propiedades morfológicas y esto en gran medida depende del grado de desarrollo psicológico. Reaccionar ante las propiedades fisicoquímicas de los objetos o eventos, es la manera más simple y, estrictamente es natural. Interactuar organísmicamente supone cierto grado de desarrollo más complejo que el anterior. Y la interacción ante y con propiedad convencional es la manera psicológicamente más compleja.
           
La forma en que Ribes y López (1985) manifiestan lo anterior es la siguiente:
 
 "Es conveniente hacer dos observaciones sobre las propiedades morfológicas de los elementos que participan en una función estímulo-respuesta. En primer término, el que un objeto de estímulo posea una morfología de tipo convencional, no excluye la acción de las demás propiedades contenidas (organísmicas y/o fisicoquímicas), de modo tal que un mismo objeto, como estímulo, puede afectar funcionalmente con base en las tres propiedades simultánea o sucesivamente a un individuo particular."
(p. 57).
           
Lo anterior no indica que la interacción de una persona sea correcta o no ya que éste es un criterio diferente. Si la persona se estaciona en doble fila, es sancionable socialmente pero psicológicamente, sólo puede decirse que la persona reacciona ante las propiedades fisicoquímicas, espaciales y temporales del lugar donde considera que puede estacionar el automóvil que conduce.
           
Puntualicemos. La interacción biológica y psicológica no puede declararse como correcta o incorrecta dado que éstos son términos sociales y pertenecen a niveles de análisis diferentes. ¿Es correcto o incorrecto que un bebé se duerma en brazos de su madre, en medio de una reunión? ¿Es correcto o incorrecto que un alumno vea el examen de su compañero para contestar lo que no sabe? ¿Es correcto o incorrecto que el adolescente no conteste el saludo del padre que llega a casa? En el primer caso, no se puede argumentar el criterio de correcto o incorrecto. En el segundo, puede o no argumentarse. En el tercer caso, es difícil que el padre no lo afirme. Pero es importante enfatizar que asignar la propiedad de correcto o incorrecto, bajo ningún caso obedece a un criterio psicológico, en todo caso, sería un criterio social.
           
En términos psicológicos, todo evento que tenga la propiedad convencional, necesariamente involucra también un elemento no-organísmico. Pero los eventos cuya propiedad es organísmica pueden o no poseer la propiedad convencional. Por ejemplo, Teocracio puede saludar amigablemente (Pc) a un vecino que tiene un ojo de vidrio sin que esto cause una manifiesta reacción fisicoquímica (Pfq) en Teocracio. Las propiedades no-organísmicas, también llamadas fisicoquímicas, son todas las dimensiones de los objetos y eventos a los cuales el individuo puede responder sensorialmente y que hacen contacto directo (respuestas táctiles, odorativas, gustativas y auditivas) o a distancia (respuestas visuales).


[1] En la obra de Ribes y López (1985), para las propiedades morfológicas organísmicas, fisicoquímicas y convencioanles de una función, se emplean los símbolos O, Ø, ?, respectivamente. Para facilitar su identificación, en esta obra se emplea una simbología diferente.
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Dr. Radut | book