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Formación de funciones de estímulo y de respuesta

Un niño de preescolar está pintando con una crayola sobre una hoja de papel. Su maestra se acerca y le pregunta dónde está su mochila. Gelasio voltea y con la crayola señala una de las mochilas que están alineadas en la pared. Momentos después, toca con la crayola el brazo de su compañera y cuando ella voltea, le comenta que él ya terminó su dibujo. Puesto que no tiene qué hacer, coge la crayola y empieza a jugar con ella como si fuera un avión y la desplaza por el aire haciendo con la boca el ruido de un avión. La maestra le pide que guarde silencio y entonces Gelasio juega con la crayola moviéndola sobre su pupitre, imaginando que es un carro silencioso.       

En este ejemplo, Gelasio emplea la crayola de cinco formas diferentes: para dibujar, para señalar, para tocar a su compañera, como avión y como carro. Supongamos que Gelasio aprendió a usar la crayola en primer lugar para dibujar. En términos interconductuales, entre el objeto-crayola y la respuesta de Gelasio, se formó una función de E y R. En ocasión posterior, cuando Gelasio la empleó de manera diferente, psicológicamente se explica como la formación de otra función de E y R, relacionado al mismo objeto de estímulo-crayola. De esta forma, nuestro ejemplo se representa en la siguiente Figura 24.

Figura 24

La importancia de este concepto es precisamente que permite diferenciar entre el objeto de estímulo y la forma en que se relaciona con el individuo, esto es, la función de E y de R. En términos coloquiales, esto se expresa como "sirve para". Así, la maestra podría reportar a los padres de Gelasio que su hijo es muy distraído y poco cuidadoso ya que emplea el material escolar para jugar, no sólo para dibujar. La maestra espera que la crayola, en nuestro ejemplo, sea usada sólo en un sentido, sólo para dibujar, lo que implica que entre el OE y el alumno se establezca una sola función de E y R.

A veces, coloquialmente este aspecto se relaciona con el significado de las cosas. Por ejemplo, alguien pregunta a otra persona si le gusta el osmazomo. Si la persona a quien se le pregunta no sabe qué significa esa palabra, no responderá directamente y en su lugar preguntará posiblemente qué significa tal palabra. En nuestros términos, se considera que entre el OE-palabra osmazomo y la persona, al no existir una función de E y R específica, no ocurre la interacción correspondiente.

Como hemos expuesto, entre un mismo OE y una persona pueden formarse una o más funciones de E y R. Pero es posible que diferentes OE tengan la misma función de E y R para un individuo. Este sería el caso si, por ejemplo, para jugar a los carros Gelasio usa un dulce, una cuchara, el control de la TV o un zapato. Esto se representa en la Figura 25.  

En el AEC, sin hacer distinción entre las funciones del objeto y las de respuesta, el primer caso, un estímulo con varias respuestas, se conoce como generalización de respuesta y el segundo, varios estímulos con una sola respuesta, constituye la generalización de estímulo.

Figura 25

Cuando ocurre una interacción entre un OE y un individuo puede formarse una nueva función de E y R. Es importante señalar que ambas funciones se forman simultáneamente, en este sentido, se dan como un todo inseparable y por ello, en ocasiones se presenta en la literatura del área como función E-R, para denotar su inseparabilidad. Por ejemplo, estamos en una calle cuyo nombre desconocemos. Podemos observar que es una calle, podemos caminar por ella, podemos hacer muchas cosas como en cualquier otra calle pero no podemos decir de qué calle se trata, digamos que puede existir la interacción con ella pero no con el nombre de la calle, puesto que esa función de respuesta no existe con relación a ese OE. Si preguntamos a alguien el nombre y nos lo dice, estamos ante la posibilidad de formar una nueva función de E-R. Decir el nombre de la calle (función de respuesta) se forma como un todo, esto es, vinculada a la función de estímulo de la calle misma. Si esto ocurre, entonces se tiene posibilidad de establecer un contacto funcional específico. Nótese que el término contacto funcional se emplea para denotar la existencia de una función de E-R específica.

El hecho de que una persona pueda hacer muchas cosas en una calle cuyo nombre desconoce, se explica en términos de que el individuo tiene la posibilidad de realizar contactos funcionales semejantes a los que ocurren ante otras calles, pero el contacto funcional específico, relativo al nombre de la misma, no ocurre dado que no existe.

La función de estímulo y de respuesta se da como un todo inseparable en la forma de función estímulo-respuesta. Se denomina función de estímulo-respuesta a los estímulos y respuestas, de objetos de estímulo y de un organismo particular, que hacen contacto funcional –es decir que interactúan- en un sistema determinado de relaciones. El contacto funcional al que nos referimos no significa de modo alguno contacto directo de naturaleza mecánica, sino que uno y otro se afectan recíprocamente. (Ribes y López, 1985, p. 44).

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