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Función de Estimulo-Respuesta

A diferencia de otros enfoques conductistas, el interconductismo establece como objeto de estudio la interacción formada históricamente entre el medio ambiente y el individuo. Con base en esta definición, Ribes y López (1985) proponen la clasificación de cinco formas interactivas diferentes, con base en la complejidad con que ocurren. Una interacción supone la interacción particular de los estímulos del medio y de las respuestas del individuo. Dichas relaciones son formas de mediación (contacto) de las contingencias entre ambos elementos participantes de la interacción.

El término función se ha usado en la psicología de distintas formas. Wolman (1984) registra siete significados diferentes. Posiblemente, los dos más usuales son los empleados por el conductismo skinneriano y por el funcionalismo fundado por James y Dewey. El primero supone la variación de un elemento a partir de otro. Esto puede considerarse en la proposición siguiente.

R = f (E)

que se lee como la respuesta está en función del estímulo. Los cambios en la R están en función de los cambios que se operen en el E. Como puede considerarse, en este planteamiento de tipo matemático, la R es la variable dependiente y al E es la variable independiente. En este enfoque, dicha variable independiente es manipulada por el experimentador que observa sus efectos en las respuestas del individuo.

Una nota interesante es que quien bautizó al funcionalismo fue bautizado por Titchener en 1898 cuando atacó la postura de Dewey, contrapuesta al estructuralismo. El funcionalismo se caracterizó por abordar una gran diversidad de fenómenos aunque en todos ellos destaca el significado de función como el ajuste del organismo a su ambiente, siguiendo la teoría de Darwin. En este sentido, el empleo de función se refiere a un proceso y se interesa en el "cómo", no en el "qué" de la actividad.

La forma en la que en el interconductismo se entiende el término función, es simplemente como sinónimo de acto (acción). Pero, por ejemplo, una acción contextual es mejor nominarla como interacción contextual o, mediante la expresión sinónima: función contextual. El ejemplo de la forma en que se emplea el término función, lo proporcionan Kantor y Smith (1975):

Cuando el niño nace, existen toda clase de objetos con los cuales eventualmente interactuará. Pero hasta que el niño entre en contacto con un objeto particular, obviamente ni el objeto ni el niño hacen algo respecto uno del otro. El niño no tiene un sistema reactivo con respecto al objeto y el objeto no tiene una función de estímulo para él. En otras palabras, los dos existen totalmente fuera de cualquier situación o interacción psicológica

(p. 40).
En general, cualquier persona acepta sin chistar la proposición de que un individuo realiza actos o actúa. El problema surge cuando se le dice que los objetos también actúan. Los ejemplos, nuevamente, los exponen Kantor y Smith (op. cit.)

Una rata muerta que está en el camino de una persona, le provoca náuseas. Cuando se llega a ver una rosa, ésta produce una respuesta agradable. Debemos añadir que debe ser una rosa fresca ya que si está marchita, producirá una respuesta diferente. La calificación 5 en el examen de un estudiante, le genera una respuesta de depresión. No ha duda de que el secreto de esta acción por parte del objeto radica en el hecho de que es recíproca a la acción por parte del individuo en un campo conductual (p. 40).

            Las cinco funciones de estímulo-respuesta propuestas por Ribes y López (1985) se exponen a continuación. En este caso único, no están ordenadas alfabéticamente, sino con base en su complejidad creciente.

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Dr. Radut | book