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Función sustitutiva no referencial

Para una mejor comprensión de la diferencia entre la sustitución referencial y la no referencial, a la siguiente cita de Ribes y López (1985, p. 213) se añaden varias notas ubicadas al final del mismo párrafo.

"Las respuestas convencionales, genéticamente1, poseen una historia interactiva que incluye la reactividad a relaciones entre eventos físico-químicos2; la producción de cambios en el entorno mediante la acción de otros individuos3; la posibilidad de producir cambios en el entorno, condicionales a relaciones complejas entre eventos convencionales y no convencionales4, así como el mediar la relación de otros individuos con eventos y sus contingencias modificadas5 … en este nivel referencial, el individuo puede responder convencionalmente a los eventos y producir estímulos convencionales a los que respondan otros individuos6".

1Con este término los autores se refieren a la génesis de dichas respuestas, por lo que no debe confundirse con el significado usual del lenguaje coloquial.

2Por ejemplo, cuando una persona dice que vio cómo se desparramaba el agua de la cubeta. El agua, la caída de ésta y la cubeta son eventos físicos. Pero el hecho de decírselo a alguien, constituye un evento lingüístico.

3Esto se observa por ejemplo, cuando una persona, a petición de alguien, cierra una ventana.

4Dos personas se ponen de acuerdo para que cuando una de ellas diga "maravilloso", estando ante una tercer persona, la otra persona que se puso de acuerdo, a su vez diga que se siente mal y que será mejor retirarse.

5Una persona que escucha a otra la descripción de algún suceso, no está ante las contingencias de lo que ocurrió, sino que está sujeto a las contingencias de lo que se le narra.

6Una persona estornuda (evento no convencional), otra le dice "Salud" (evento convencional) y ante esto, quien estornudó dice "Gracias" (evento convencional).

En comparación con las funciones anteriores, los autores argumentan que "la mediación sustitutiva no referencial es la reorganización funcional de los sistemas reactivos convencionales con base en su interrelación por respuestas también convencionales". En este caso, la sustitución de contingencias se realiza a partir de las propiedades convencionales tanto del estímulo como de la respuesta. Considerando que las propiedades convencionales de los estímulos y de las respuestas son creaciones lingüísticas, por definición no tienen un referente (objeto o evento concreto). Por ejemplo, suponga que Hildegunda emplea en su clase de español la información sobre los félidos, proporcionada en la clase de biología (ver p. 96). En tal caso, puede pedir a sus alumnos que ahora identifiquen en dicho párrafo: a) las tres oraciones que lo constituyen; b) los 10 sustantivos masculinos (félido, nombre, animales, mamíferos, miembros, cuerpo, pelaje, oído, dientes, continentes); c) las cuatro palabras esdrújulas (félido, carnívoros, mamíferos, Antártida); y d) los ocho diferentes sustantivos que están en singular (félido, familia, clase, vista, forma, carne, Antártida, Oceanía).

En el momento en que un alumno considere la palabra inicial del párrafo y localice los dos puntos y seguido existentes en el párrafo, es posible que esté respondiendo a las propiedades convencionales de la situación estímulo (instrucción y texto). Si tal es el caso, el alumno posiblemente esté interactuando con el texto en el nivel sustitutivo no referencial. ¿Posiblemente? Sí, porque un alumno puede aprender a contar el número de puntos y seguido que hay en un párrafo y agregar un dígito para contestar la pregunta. En este caso, no se trata de una interacción sustitutiva no referencial, pues su respuesta está basada en el conteo de los puntos y seguido que aparecen en el párrafo y si tal fuera el caso su interacción se basa en eventos concretos: puntos y seguido que están presentes. En cambio, identificar los 10 sustantivos masculinos del párrafo, con mayor probabilidad puede constituir un caso de sustitución no referencial ya que en varios casos, el alumno necesita agregar el artículo masculino en varios de ellos (v. gr. félido, animales, continentes) y en algunos otros casos, requiere diferenciarlos de los adjetivos que en otro contexto pueden ser sustantivos (carnívoros, adaptados, depredadores).

Para identificar como sustantivos masculinos las palabras félido, animales y continentes, no se requiere hacer ninguna referencia al "contenido" o significado" de tales palabras. El criterio pertinente para clasificarlas como sustantivos es que sean palabras que tienen género y número, determinados intrínsecamente (desde el punto de vista gramatical, esto es, no sometidos a concordancia, como en el adjetivo). A estos criterios definidos por la enciclopedia Salvat (2000), se puede  agregar que a dichas palabras se les puede anteponer un artículo (el, la, los, las, un, uno, una, unos, unas) sin que se modifique el sentido de lo que se expresa. Como puede considerarse, las respuestas para clasificar las palabras como sustantivos masculinos, son sólo de tipo convencional ante los estímulos que se presentan.

Posiblemente para algunos, la argumentación anterior no baste. Si es el caso, considérese que en el idioma inglés no existe equivalencia de género (masculino - femenino) de los sustantivos. En inglés éstos sólo pueden ser singulares o plurales (fox-foxes, potatoe-potatoes, etc.) y no existe el género para los sustantivos simplemente porque en ese idioma no existe esa propiedad convencional. Entre muchas otras, otra gran diferencia de propiedad convencional entre el inglés y el castellano es el acento escrito.
En el siguiente caso imaginario, supónganse tres circunstancias. La primera es que una persona ante un plano (Ey? = estímulo convencional), tiene alguna experiencia para leerlo, lo que constituye la Ry? = respuesta convencional.

La segunda es que a esa misma persona le han platicado algunas cosas de Londres (Ex? = estímulo convencional), pero nunca ha estado en esa ciudad. Oír hablar de Londres es la respuesta Rx?  = respuesta convencional. De acuerdo a esto, para ese individuo, la historia interactiva respecto a los planos y Londres es independiente una de otra. La tercera circunstancia es que platicando con un amigo, al que le quiere explicar cómo distinguir por su acentuación las palabras graves, le dice que la palabra planes y la palabra Londres son graves dado que la sílaba tónica es la penúltima, esto es planes y Londres. En este ejemplo, la respuesta convencional planes (Ry?) tiene una historia directa de referencialidad y ante la palabra Londres (Rx?), su historia es de referencialidad no inmediata.

En la plática con su amigo, dicha persona le dice que ambas palabras son graves (Rn? = respuesta convencional). Así, el paradigma general de la sustitución no referencial es descrito mediante el diagrama de la Figura 17.

Figura 17

En el ejemplo anterior queda manifiesto que las relaciones E-R convencionales son independientes y que En? - Rn? es el elemento crítico que relaciona funcionalmente a los dos elementos anteriores. Es importante hacer notar que aunque en el ejemplo descrito una respuesta tiene historia referencial inmediata (planes) y la otra tiene una historia referencial no inmediata, las interrelaciones pueden ocurrir cuando ambas respuestas tienen o no una historia de referencialidad inmediata.

Proceso de Traducción

Antes de abordar los subcasos de la sustitución no referencial, se debe considerar el proceso de traducción. Por ejemplo, con algún propósito, alguien puede proponer que los colores azul, morado, rojo y verde, equivalgan a los números 1, 2, 3 y 4, respectivamente. Así, la combinación del azul con el verde será idéntico a 1 + 4 pero dadas estas condiciones, no tendría sentido decir que la combinación del azul con el verde es igual a 5 (sumando 1 + 4) dado que el 5 no existe en los sistemas originales y no tiene sentido realizar operaciones con los dígitos que en este caso son nominales. De acuerdo a esto, es necesario enfatizar que la traducción no opera como un sistema funcional de relaciones biunívocas ni tampoco opera en un mismo nivel de relaciones. Pueden existir dos posibilidades. En un caso, el establecimiento de una traducción no implica que el azul siempre se relacione biunívocamente con el número 1 y de igual forma que el número 1 equivalga siempre al color azul, esto es cierto sólo para el proceso de traducción propuesto. En otro caso, dado que las pigmentaciones forman diferentes colores según se les combine dicha traducción no tiene relación con las combinaciones que podrían hacerse mediante los números. Por ejemplo, de acuerdo a lo establecido, si se considera la combinación 1 + 3 = 4, la traducción no tiene sentido si se pretendiera considerar que la combinación del azul y el rojo darán por resultado el color verde.

El proceso de traducción puede ocurrir en una etapa (azul es idéntico a 1, por ejemplo) y este proceso es la condición necesaria para que ocurra la sustitución no referencial que siempre ocurre en al menos dos etapas. Por ejemplo, ante el sistema de traducción aquí descrito, ahora podría agregarse que los colores equivalen a las letras a, m, r  y v, lo cual constituiría la segunda etapa del proceso de traducción. De esta forma, puede establecerse que m - r = 1- 2 o bien que a + v = 1 + 4. Como puede considerarse, cualquier proposición que, bajo este sistema de traducción, se elabore con las siglas a, m, r, v y los dígitos 1, 2, 3, 4, será el resultado de una traducción de dos etapas. En cuanto las siglas sean traducidas a los colores que equivalen, el sistema se reduce a la primer etapa.
Expuestas las consideraciones anteriores, enseguida se abordan los seis subcasos de la sustitución no referencial.

Subcaso: La mediación referencial de respuestas referenciales

Ribes y López, basados en las posibilidades de interrelación de respuestas con historia de referencialidad o sin ella, identifican seis subcasos de esta función de sustitución no referencial. El primero de ellos corresponde a la mediación referencial de respuestas referenciales cuyo diagrama se presenta en la Figura 18 y en la que las flechas indican la dirección en que ocurre la relación. Las líneas discontinuas indican que las relaciones implicadas ocurren en un primer momento y las líneas discontinuas suceden en momentos posteriores. 

Figura 18. La mediación referencial de respuestas referenciales

Imagine que una persona lee la siguiente proposición: Los planes no se consideran y se le pide que en ella encuentre dos palabras que sean iguales. A primera vista, las seis palabras de la proposición son diferentes pero la posibilidad de que la persona desligue (Rn?) las palabras de acuerdo a su acentuación (planes, y consideran, son palabras graves), respecto a la situación de referencialidad que describen, permite que el sujeto mediante la Rn? vincule funcionalmente Ry? (planes) y Rx? (consideran), al margen de las condiciones particulares en que las respuestas se emiten también bajo circunstancias particulares. En otras palabras, el individuo responde lingüísticamente a su propia conducta convencional, relacionando la funcionalidad de sus respuestas lingüísticas, independientemente de su historia y de contingencias específicas. 

Como puede considerarse, en el ejemplo anterior, el individuo responde conceptualmente con respecto a dos palabras que tienen una historia de referencialidad pero para poder relacionarlas, debe atender a las propiedades puramente convencionales. Si el sujeto responde referencialmente a cada una de las palabras de la proposición, no podrá encontrar igualdad entre dos o más palabras ya que dependería de las contingencias situacionales que ocurran ante cada palabra. Como Ribes y López argumentan:

"Cuando una persona 'soluciona problemas', 'aplica y forma conceptos', o bien 'piensa lingüísticamente', no responde a los eventos concretos disposicional o potencialmente involucrados por las respuestas en interacción, sino que responde lingüísticamente de manera diferencial a las respuestas lingüísticas, propias o ajenas, que se dan a dichos eventos." (1985, p. 216).

Subcaso:La mediación referencial de respuestas referenciales y no referenciales

El segundo subcaso consiste en la mediación referencial de respuestas referenciales y no referenciales. Imagine que Segismundo está en el primer grado y tiene que resolver el siguiente problema. Pedro y Juan ganaron muchas canicas al jugar juntos. Al inicio, Juan tenía 32 (Ex1) y Pedro 18(Ex2). ¿Cuántas canicas ganaron juntos Pedro y Juan si entre ambos ahora tienen 95 canicas?

Hasta aquí, este segmento tiene elementos que son referenciales para Segismundo en tanto que él ha jugado a las canicas y conoce a ambos niños. Por otro lado, en la clase de matemáticas a Segismundo ya le enseñaron las bases de la teoría de conjuntos (?Ry) . Dado el sistema de enseñanza que caracteriza a la educación básica, puede suponerse que en general las respuestas generadas en el aprendizaje de la teoría de conjuntos son respuestas no referenciales. En el momento en que Segismundo haga la traducción (Rn) de Rx1 y 2 (canicas de Pedro, canicas de Juan, y agregue las canicas que ambos ganaron) hacia ?Ry (intersección de los conjuntos A y B), estará efectuando la mediación referencial de respuestas referenciales (canicas de cada uno y las de ambos) y no referenciales (intersección de conjuntos). De esta forma, el conjunto reactivo ?Ry adquiere referencialidad directa en la medida en que se hace equivalente a ?Rx y con ello obtiene la funcionalidad para interactuar con los eventos y contingencias situacionales implicadas por la historia de referencialidad de Rx y de Rn. 

Es importante resaltar el hecho de que la traducción de respuestas no referenciales a respuestas referenciales opera también en sentido inverso, esto es, a partir de dicho acto, el individuo tiene la posibilidad de interactuar con los eventos situacionales o de manera desligada, generando nuevas fuentes de suplementación que no existían antes. Por ejemplo, a partir de la experiencia anterior, Segismundo puede ampliar su interacción considerando que la teoría de conjuntos también se aplica en el caso de los planetas que están o no en el sistema solar o bien que existe una intersección en algunos de los servicios de distintas comunidades. De la misma forma, en otro momento podrá proponer ejemplos específicos de intersecciones vacías. Este subcaso puede representarse

mediante el diagrama de la Figura 19. 

Figura 19. Mediación referencial de respuestas referenciales y no referenciales

Como argumentan Ribes y López (1985), esta función permite "la adquisición de sistema lógicos y matemáticos para denotar relaciones que se 'describen' en lenguaje ordinario." (p. 217). Es obvio que este tipo de interacción es necesario para resolver los clásicos problemas que se presentan en la enseñanza de las matemáticas pero los recursos didácticos empleados por algunos profesores, muchas veces no hacen énfasis en el establecimiento de las dos etapas de traducción con lo cual, los alumnos aprenden a resolver el problema propuesto pero al no interactuar de manera no referencial, sus respuestas ante nuevos problemas, son erráticas. De hecho, el ordenamiento de los subcasos de la mediación sustitutiva no referencial ofrece una interesante y útil pauta para estructurar las prácticas que los profesores podrían seguir con el fin de que sus alumnos puedan lograr interactuar de manera más compleja. En la medida en que el alumno logre descubrir la relación funcional entre el lenguaje ordinario y el empleado en la matemática, podrá ajustar su interacción a las demandas que plantea el lenguaje formal y viceversa.

Subcaso: La mediación referencial de respuestas no referenciales

Este subcaso consiste de una respuesta referencial que relaciona dos elementos que carecen de referencialidad lo cual es designado como la mediación referencial de respuestas no referenciales. Esto ocurre cuando en el lenguaje ordinario una persona puede establecer correspondencias entre dos sistemas descriptivos. Considere los dos ejemplos siguientes.

Eustelia le reporta a Liana mediante la tabla inferior, que la semana pasada vendió 87 productos del catálogo.

Lunes

14

Martes

12

Miércoles

23

Jueves

5

Viernes

18

Sábado

15

Dado que Liana está interesada en ver la fluctuación de ventas diarias de manera más clara, le pide que haga  su reporte mediante gráficas que permitan ver esa característica. Posteriormente, Eustelia le presenta las gráficas de la Figura 20.

Figura 20

Las tres gráficas corresponden a sistemas simbólicos diferentes pero corresponden a los mismos datos reportados en la tabla que elaboró Eustelia. Puesto que Liana está interesada en la fluctuación, le parece más pertinente la gráfica de la izquierda ya que ella manifiesta de manera más clara la fluctuación diaria de las ventas. La lectura de las tres gráficas en correspondencia con los datos reportados mediante lenguaje ordinario, ilustra la mediación referencial de respuestas no referenciales.

Un segundo ejemplo ocurre cuando una persona compara un mayor cociente intelectual (sea lo que eso signifique) de una persona con una mayor velocidad de un carro y relaciona estas proposiciones ordinarias con las fórmulas de ambos conceptos. Este caso es una variante del ejemplo anterior, ya que en este caso, los sistemas simbólicos del CI y el de la velocidad no se corresponden entre sí pero, mediante el lenguaje, la persona iguala la razón que hay entre los distintos términos que definen ambos conceptos de acuerdo a las ecuaciones respectivas:

v = d/t                         ci = ec/ em

En la primer ecuación, v es igual a velocidad, d corresponde a distancia y t representa el tiempo. En la segunda, se expresa que el ci, cociente intelectual es igual a ec (edad cronológica) sobre em (edad mental). Se hace la aclaración que este ejemplo sólo ilustra la forma en que opera la mediación no referencial, pero no significa que se esté de acuerdo con el planteamiento que se hace en relación al cociente intelectual y la velocidad. El diagrama de este subcaso se ilustra en la Figura 20.

Figura 20. Mediación referencial de respuestas no referenciales

Subcaso: La mediación no referencial de respuestas referenciales

El subcaso de la mediación no referencial de respuestas referenciales se caracteriza por el hecho de que ahora una respuesta no referencial sustitutiva es la que relaciona dos elementos que sí poseen referencialidad específica aunque ésta sea diferente.  Por ejemplo, una persona que tiene historia de referencialidad respecto a la palabra montaña (Ry) y por otro lado, tiene historia referencial respecto a la palabra libro (Rx), gracias a la gramática puede relacionarlas al considerarlas como sustantivos (?Rn). Mediante esta respuesta no referencial (?Rn), se establecen las relaciones de correspondencia funcional entre Ry y ?Rn (montaña es un sustantivo y un sustantivo es la palabra montaña) y entre Rx y ?Rn (libro es un sustantivo y un sustantivo es la palabra libro). Nótese que en este subcaso, a diferencia de los anteriores, la ?Rn es una respuesta no referencial que relaciona dos respuestas del lenguaje ordinario. El diagrama se muestra en la Figura 21.

Figura 21. Mediación no referencial de respuestas referenciales

Es interesante observar que la enseñanza de la gramática, como muchas otras áreas, en la educación básica tiene bajos resultados en términos del aprovechamiento y en cambio, los mismos alumnos son capaces de interactuar de manera muy habilidosa con las computadoras. Aunque las razones por las cuales esto ocurre son múltiples, y escapa al objetivo de esta obra, resalta el hecho de que los sistemas computacionales nominados "amigables", se caracterizan por no requerir interacciones no referenciales mismas que son necesarias para aprender la gramática a partir de situaciones ordinarias.
Otro aspecto a resaltar es que la mayor parte de los ejemplos que se ofrecen a lo largo de este libro, están elaborados de forma tal que el lector, a partir de situaciones ordinarias, pueda lograr interactuar de manera no referencial ante los planteamientos expuestos por Ribes y López que, en general, requieren una mediación que se analiza en el último subcaso de esta sección.

Respuesta, Segmento y Conjunto Reactivo

Antes de iniciar con el siguiente subcaso, es necesario hacer la aclaración que Ribes y López (1985) para describir cada uno de los subcasos, emplean los términos respuesta, segmento y conjunto reactivo de manera aparentemente intercambiable. Así, por ejemplo, al iniciar la descripción de este subcaso, dichos autores establecen que en "este caso … una respuesta de naturaleza no referencial relaciona funcionalmente a un conjunto con historia referencial …" (pp. 218-219). Más adelante, al iniciar la descripción del siguiente subcaso, describen que "los tres segmentos reactivos involucrados en la relación funcional …" (p. 219). Para entender este distinto uso, imagine que un profesor le dice a su compañero de trabajo que el día de hoy "un alumno respondió de manera notable una pregunta que hizo en el salón y que le parece que el grupo va muy bien por lo que espera que tenga buen aprovechamiento en el siguiente grado". En esta supuesta plática, nótense las palabras "alumno, grupo y grado". Cuando el profesor dice "grupo", posiblemente está considerando que en él está el alumno al que puso de ejemplo y cuando dice grado, también está considerando que en el siguiente ciclo, ese alumno estará en el grupo y que el grupo será el mismo. Como puede considerarse, aunque los tres términos podrían "intercambiarse" en la plática del profesor, se refieren específicamente a diferentes aspectos: el alumno es un individuo, el grupo es el conjunto de individuos y el grado corresponde a un segmento del ciclo escolar. En tanto se hace alusión al alumno, se destaca la respuesta del mismo. Cuando se refiere al grupo, implica que los alumnos (individuos) que forman ese conjunto podrían responder de manera semejante y, finalmente, cuando el profesor se refiere al grado, está considerando un segmento de los ciclos escolares.

De esta forma, cuando Ribes y López se refieren a una respuesta como puede ser Rn, Ry o Rx, están aludiendo a un elemento en particular, en cambio el conjunto reactivo es la colección de eventos particulares (respuestas) que poseen una o más propiedades similares. Un segmento, por su lado, se considera como una parte de algo más complejo. Retomando lo descrito por Ribes y López en las páginas 218-219, el texto puede leerse de la siguiente forma: "Este caso puede representarse como R? [?Rn]     (R? [?R y]  ↔ R? [Rx]), en donde una respuesta [esto es, un evento de respuesta particular] de naturaleza no referencial [que en este caso, es representada en el libro por Rn] relaciona funcionalmente a un conjunto [colección de respuestas] con historia referencial con otro …". Y en el siguiente subcaso (p. 219), dicen que "Este puede ser descrito como  R? [?Rn]     (R? [?Rx]  ↔ R? [?Ry]), en donde los tres segmentos [por ejemplo, el primer segmento de toda la representación es: R? [?Rn]] reactivos involucrados en la relación funcional carecen de propiedades...".  Hecha esta aclaración, se describe ahora el subcaso siguiente.

Subcaso: La mediación no referencial de respuestas referenciales y no referenciales

El quinto subcaso de la sustitución no referencial es la primer ocasión en que ocurre la mediación de un conjunto no referencial R? [?Rn] con otro conjunto semejante R? [?Ry], esto es, no referencial, como se muestra en el diagrama en la Figura 22.

Figura 22. Mediación no referencial de respuestas referenciales y no referenciales

Es importante hacer notar que al igual que los conjuntos reactivos referenciales, los conjuntos reactivos no referenciales no surgen espontáneamente (de la nada), siempre existen antecedentes. Para que una persona pueda interactuar no referencialmente, requiere tener la competencia de interactuar referencialmente para que en un momento dado, pueda hacerlo en otro nivel de complejidad. Un ejemplo que ilustra este proceso ocurre cuando Reveriano, interactúa ante hechos concretos como pueden ser las noticias bélicas de algún país. En algún momento, esta persona puede relacionar esos hechos con algunos sucesos históricos como pueden los de la guerra de independencia de México. En este caso, en tanto son históricos, su interacción concreta es por medios convencionales, o si se prefiere, son interacciones concretas, convencionales y mediadas indirectamente dado que un texto o alguien se lo dice.

Reveriano puede interactuar ante algunas disecciones de animales en el laboratorio escolar de biología y de la misma forma, puede conocer muchos objetos y eventos propios de la biología en forma concreta directa o mediada convencionalmente. Un ejemplo de esto último es el estudio de textos que refieren la estructura celular a la que muy posiblemente Reveriano nunca ha visto directamente. Este tipo de hechos concretos, ante los que se interactúa de manera directa, o referidos convencionalmente pueden ocurrir en el campo de la física, de la sociología y de muchas otras áreas del conocimiento. Supóngase ahora que el conjunto reactivo referencial en cualquiera de esas áreas del conocimiento, corresponde a R? [Rx] del diagrama presentado en el inicio de esta sección.

Como parte de su formación escolar, en algún momento Reveriano llega a interactuar con las categorías propias de la gramática que son no referenciales. Así, los términos: palabra, sustantivo, verbo, entre muchas otras, tienen la propiedad de referirse a nada en particular, en tanto que son elaboraciones puramente convencionales. De cualquier manera, es interesante que para su aprendizaje estos términos sean ejemplificados mediante colecciones de palabras que son propiamente referenciales. Por ejemplo, para enseñar lo que es un sustantivo, la profesora puede emplear las palabras vaso, comida, salón, pizarrón, amigos, señalando siempre que todas son sustantivos.

Reveriano seguirá interactuando directamente con esos objetos que sirvieron de ejemplo y cuando quiera responder a preguntas sobre los sustantivos que su profesora le haga, puede hacerlo referencialmente, dando los ejemplos que dio la profesora u otros, pero también podrá hablar no referencialmente si su respuesta consiste en la definición de lo que es un sustantivo. Como se puede considerar, la relación que existe entre el término y sus ejemplos no es biunívoca pues un sustantivo no es lo mismo que una palabra (cuaderno, por ejemplo) ni tampoco la palabra cuaderno es el sustantivo.  Al conjunto de respuestas no referenciales, formado gradualmente, que ahora Reveriano puede hacer, se le puede nominar como R? [?Ry] que también forma parte del diagrama.

Estando bajo las circunstancias descritas, imagine que la profesora de Reveriano le pide que lea un texto en el que se dice: "Para escribir una palabra compuesta que está formada por dos palabras, se siguen dos reglas básicas. La primera es que si el escritor desea indicar la independencia de los componentes de la palabra, entonces debe escribir ambas palabras separadas por medio de un guión. En cambio, si el escritor quiere resaltar su combinación o dependencia, entonces se omite el guión. La segunda regla es que en el caso de que uno o los dos componentes de la palabra compuesta requieran acento escrito, lo conservarán si están separadas por un guión. En caso contrario, sólo se escribe el acento en el último componente". Como puede considerarse, la descripción que en el texto se ha hecho de los criterios para escribir palabras compuestas, está escrita en términos formales, esto es, se describen las relaciones que existen en un sistema simbólico y con ello, se posibilita que se establezca la relación entre esa descripción y el conjunto correspondiente de eventos referidos lingüísticamente.

El párrafo anterior contiene una regla para la escritura y acentuación de palabras compuestas y, en tanto que no hace alusión a ningún objeto o evento específico, se puede decir que está escrito en un lenguaje convencional no referencial. Además, es importante notar que las reglas describen las relaciones que se establecen entre los componentes involucrados, en este sentido, la descripción formal constituye el elemento R? [?Rn], del diagrama expuesto. Si Reveriano leyó la regla anterior, está en posibilidad de interactuar no referencialmente mediando un conjunto de respuesta no referenciales con un conjunto de respuesta referenciales. Esto puede ocurrir cuando escribe 10 palabras compuestas que le dicta su profesora quien, en cada caso, le indica verbalmente si lo que se pretende expresar es la independencia o la relación de las siguientes palabras compuestas: 1) socio-histórico-cultural, 2) historicocultural, 3) fisicoquímica, 4) físico-químico, 5) biológico-conductual, 6) grecorromana, 7) derechohabiente, 8) político-social, 9) sociopolítica y 10) organismo-ambiente.

Si Reveriano las escribiera de la misma forma en que aparecen en el párrafo anterior, no habría cometido ningún error y sería indicativo de que a partir del lenguaje no referencial expresado en la regla, su escritura de palabras compuestas tiene la característica de haber sido mediada de manera sustitutiva no referencial. 

Subcaso: La mediación no referencial de respuestas no referenciales

Este último caso se representa en el diagrama de la Figura 23 en la que, como puede verse, sólo intervienen conjuntos que no tienen propiedades referenciales directas.

De acuerdo a Ribes y López (1985), ésta es la forma más compleja y de mayor desligamiento en el que puede interactuar el ser humano. Como se afirmó antes, el surgimiento de este tipo de interacción no deviene de la nada, necesita antecedentes que posibiliten su surgimiento. En este sentido, si este texto es claro, al menos en esta sección de la mediación no referencial, en este momento el lector podría interactuar no referencialmente con el diagrama y con lo que hasta aquí se ha descrito. Si así fuera, no haría falta exponer ningún ejemplo, pero ante gran la posibilidad de que el texto no sea lo suficientemente claro, se seguirá con el ejemplo anterior, suponiendo que las circunstancias descritas de Reveriano son ciertas.

Figura 23. Mediación no referencial de respuestas no referenciales 

          

Además de Reveriano sabe qué es un sustantivo (R? [?Rn], en el diagrama) también ya sabe, inicialmente, que un tipo de adjetivos son las palabras que califican al sustantivo. Esto es, la palabra amiga es un sustantivo que puede ser calificado cuando se dice cómo es. Por tanto, las palabras: buena, simpática, celosa, gorda, paranoica, enojona, etc., si se anteponen o van después del sustantivo amiga, son adjetivos calificativos. La interacción no referencial de Reveriano con el término adjetivo, puede representarse como el componente R? [?Ry] del diagrama anterior.

Dadas las condiciones anteriores, Reveriano oye que un compañero le dice "La Gorda está enojada contigo". Entre muchas de las cosas que pueden suceder, supóngase que ocurre una de las dos siguientes. En un primer caso, Reveriano analiza lo que le dijo su compañero y juzga que hay algo extraño porque "gorda" es un adjetivo y por tanto, debería modificar un sustantivo pero éste no existe en la expresión de su compañero. Es más, considera que es muy extraño porque la palabra "la" es una prueba más de que la palabra a la acompaña es un sustantivo, si ésta se refiere a un objeto, persona o evento y en este caso, se está refiriendo a una persona. Ante la duda, Reveriano le pregunta a su profesora porqué la palabra gorda, en ese caso, va junto a la palabra "la", si se trata de un adjetivo. La profesora le responde que se trata de un adjetivo sustantivado, lo cual puede actuar como el elemento R? [?Ry] en tanto Reveriano interactúe no referencialmente con la respuesta de la profesora y ésta le permita vincular los dos conjuntos de respuestas no referenciales. En el segundo supuesto caso, Reveriano hace el mismo análisis anterior, pero dada la definición de lo que es un sustantivo y de lo que es un adjetivo, él solo concluye que en la expresión de su compañero, la palabra gorda "es un adjetivo que parece sustantivo".

La diferencia entre el primer y el segundo acto de Reveriano es el papel reactivo (escucha la respuesta de su profesora) o productivo (hace la conclusión él sólo), pero esto no obsta para que la interacción de Reveriano constituya un ejemplo de la sustitución no referencial en el nivel más complejo posible. Hecho este planteamiento, para estudiar y entender la diferencia que hay entre el primer y segundo evento, se recomienda el estudio del comportamiento inteligente (Ribes, 1981; Varela y Quintana, 1995).

En la educación básica que se otorga en México, siguiendo los planteamientos de la psicología piagetiana, explícita e implícitamente se ha considerado que los alumnos de ese nivel sólo pueden efectuar preoperaciones y cuando mucho, operaciones concretas. Una prueba patente de esto se obtiene al hacer un análisis de las actividades que se requieren en los textos escolares de ese nivel (Varela, 2002) y que dan pie al planteamiento de las prácticas escolares dirigidas por los profesores. Piaget defendió dichos principios, dados los resultados de las investigaciones iniciales que Berlyne y Smedslund, entre otros, desarrollaron para tratar de probar que los niños podían interactuar en formas más complejas que las implicadas en las operaciones mencionadas. Pero tales principios finalmente han sido cuestionados a la luz de diversos estudios (ver por ejemplo, Carretero, 1995).
Desde el punto de vista de la psicología interconductual, la edad no es una variable determinante para la interacción de una persona, sino su historia interactiva y por tanto, el planteamiento de esta teoría interconductual en la educación se preocupa más por el tipo de actividades que debe desarrollar el alumno que por la edad de los mismos. Así, es posible que un alumno en la educación básica logre interactuar en múltiples niveles y no sólo en los que corresponderían, mediante algún tipo de traducción, con las primeras etapas del desarrollo postulados en la teoría piagetiana.

La exposición que Ribes y López hacen de la substitución no referencial, puede dar pie a considerar que este tipo de interacción es propia sólo de los grandes expertos en los sistemas conceptuales de la filosofía, la ciencia y el arte. Pero no es así ya que los autores sólo ilustran que este tipo de interacción es propiedad característica de ese tipo de personas pero en ningún momento restringen la posibilidad de que otras personas puedan interactuar en estos niveles de complejidad.


En la obra de Ribes y López (1985), para indicar que una respuesta es no referencial, los autores emplean la letra R cruzada por una línea inclinada. Debido a que esta forma de notación (cruzamiento con línea inclinada) se hizo anteriormente para denotar los elementos de una interacción que no son condicionales o que no están presentes físicamente, en la presente obra para denotar que se trata de una mediación de respuesta no referencial, se emplea un punto, antes de la sigla R, esto es: ?R, confiando en que este señalamiento sea más claro visualmente además de poder distinguirlo de la no condicionalidad y la no presencia.

Para hacer explícitos estos aspectos, se escriben con letra normal las palabras compuestas que denotan la independencia de los términos, y la letra itálica indica que la profesora señaló que se quería denotar la relación entre los términos.

En este ejemplo, se excluye la posibilidad de la palabra "la" como forma de un pronombre personal.

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