Skip to Content

Función sustitutiva referencial

La teoría interconductual postula que este tipo de función es exclusiva del ser humano y supone tres elementos que se requieren describir puntualmente antes de abordar los casos de esta función.

Sistema Reactivo Convencional

Imagine que Marsilio desea llamar a su amigo Lotario quien vive en una casa de asistencia en Francia. Marsilio marca el número y le responde una persona que sólo habla francés, y Marsilio no entiende una sola palabra. Sea lo que digan ambas personas -con la posible excepción de la palabra Lotario, si  lo conoce la persona que contestó-, dicho intercambio aunque por la forma en que se presenta, pareciera lingüístico, en la teoría interconductual no se considera como tal, dado que si bien Marsilio habla (referidor) preguntando por su amigo (referente), en realidad la persona que contestó, no puede actuar como escucha (referido) de lo que se le dice. Y lo mismo se puede afirmar en el caso contrario: Marsilio no actúa como escucha (referido) de lo que le dice (referente) la persona que contestó (referidor). Esto ocurre porque el lenguaje que emplean ambos es producto de diferentes acuerdos convencionales y ante su desconocimiento, no se pueden comportar lingüísticamente. En este aspecto, Ribes y López (1985) consideran que

La sustitución referencial requiere, como condición necesaria, de la existencia de un sistema reactivo convencional, aunque la mera disponibilidad de dicho sistema no signifique que los individuos participantes en una interrelación de morfología lingüística se desenvuelvan en un nivel sustitutivo (p. 185).

En nuestro ejemplo, Marsilio sabe hablar (dispone de un sistema reactivo convencional), al igual que la persona que le contestó pero en este caso, aun cuando ambos dispongan de un sistema reactivo convencional, no podrán interactuar sustitutivamente de manera referencial dado que el sistema reactivo disponible es diferente para cada persona.

¿Porqué es necesaria la existencia de dicho sistema reactivo  convencional? Las razones de esto son las siguientes. Para poder levantar  una moneda que está en el suelo, la morfología (forma) de los dedos de la mano se ajusta a la morfología (forma) de la moneda. Si la morfología de los dedos de la mano, por ejemplo, fuera la que se usa para coger una cuchara, no se podrá levantar la moneda. El ejemplo puede parecer terriblemente obvio pero lo que resalta de él es precisamente que en estos casos, la morfología de la respuesta debe ajustarse a la morfología del objeto con el que se interactúa, en otras palabras, la interacción ocurrirá sólo si la morfología de la respuesta se ajusta (es dependiente) a la morfología del objeto de estímulo.

Esta característica es totalmente distinta en el caso del lenguaje como puede considerarse en los dos ejemplos siguientes. Ante el auge de la tecnología electrónica, a nadie se le erizan los cabellos ni grita aterrorizada cuando se le dice que manipule el ratón (mouse) de su computadora. De manera semejante, nadie mide la temperatura ambiental cuando se le dice que "las cosas están ardiendo" en la oficina. Estas situaciones enfatizan la independencia morfológica de las respuestas lingüísticas en relación a la morfología de los objetos o eventos referidos. Pero esta independencia morfológica no sólo ocurre en el caso de analogías y metáforas. De manera más sencilla, en un segundo ejemplo, se puede considerar que no existe relación morfológica entre el agua (objeto) y la palabra agua. El agua, en tanto objeto, puede verse o tactarse, la palabra agua puede verse si está escrita u oírse, cuando es dicha. Cuando alguien dice agua, nadie se "bebe la palabra o es mojado por ella" al igual que ante la vista del agua, nadie "oye la palabra".

Esta independencia morfológica entre el objeto y la respuesta permite la argumentación de la posibilidad de la autonomía funcional del sistema reactivo en relación a las propiedades fisicoquímicas y espaciotemporales de los objetos y eventos con los que se interactúa. Esta autonomía ocurre gracias al desligamiento (ver p.) con respecto a las propiedades del aquí y ahora. Un magnífico ejemplo es el hecho de que ante la palabra "tacos" muchos mexicanos salivan. Biológicamente, la respuesta ante una palabra que se dice, es oírla. ¿Porqué se saliva ante un estímulo acústico? La explicación está en el desligamiento que consiste en responder al estímulo que se presenta y también como si se estuviera ante otro objeto o evento que no está presente. En nuestro ejemplo, la persona responde escuchando y como si tuviera los tacos en la lengua. De esta forma, la persona responde de manera desligada a las propiedades presentes en la situación. Una de las ventajas de esto es que la conducta lingüística, en tanto respuesta desligada de las propiedades morfológicas de los objetos y eventos, puede ocurrir en ausencia de los mismos.

Esto permite explicar porqué el individuo puede hablar de los tacos en ausencia de los mismos, al igual que puede hablar de Aristóteles, Atila, Matisse, de la cocina de su casa cuando está en la escuela, de la fiesta a la que asistirá el fin de semana y de  muchas cosas que no están presentes en la situación. Es interesante observar que la psicología tradicional ante estos actos, ha recurrido erróneamente, desde nuestro punto de vista, a la gramática y con ello suponer que cuando la persona habla en pasado o se refiere al futuro, realiza una "regresión" o bien una "proyección". El punto central es que la cuando la persona habla del pasado o se refiere al futuro, está hablando y refiriéndose en el presente. Por esto, en la psicología interconductual se considera que es un error considerar los tiempos verbales gramaticales para analizar la conducta del que habla. El habla siempre ocurre "en el presente", esto es, la conducta siempre se da como acto en tiempo y espacio real.

Como se puede considerar, la persona puede responder en cierta forma, a eventos ya ocurridos aunque no los haya presenciado como es el caso al hablar o escuchar a alguien que habla acerca de Aristóteles. O bien, puede responder lingüísticamente a eventos no ocurridos (como acontece en el caso de la mentira o fantasía) o por ocurrir, como sucede cuando alguien dice lo que va a hacer en las próximas vacaciones. Esto marca una gran diferencia con los animales ya que éstos sólo responden a los eventos del aquí y ahora de acuerdo estrictamente a su experiencia individual. Nuevamente, es importante enfatizar que responder de manera desligada no implica que la persona no responda a los objetos y eventos presentes. ¡Por supuesto que la persona responde a éstos! pero a dicha respuesta se integra(n) otra(s) respuesta(s) que finalmente configuran una respuesta diferente. Retomando el ejemplo de la persona que saliva ante la palabra tacos, al argumentarse que esto ocurre debido al desligamiento, dicho argumento no niega ni ignora que la persona oye la palabra. Lo que ocurre es que la persona no sólo oye la palabra sino que además responde como si estuviera ante dichos objetos. Como puede considerarse en este sencillo ejemplo, el desligamiento en la teoría interconductual deninguna manera implica que la persona deje de responder biológicamente a los objetos y eventos. Lo que se afirma es que a dicha respuesta se agrega(n) otro(s) elemento(s) para configurar una respuesta cualitativamente diferente.

Referido y Referidor

Por otro lado, otra característica de la respuesta lingüística es que requiere de dos individuos o de uno sólo que responde convencionalmente en dos momentos diferentes. Por ejemplo, Hildegunda fue a ver una película que Landolfo no ha visto pero le interesa. Landolfo tiene al menos dos opciones: ir a ver la película o bien, pedirle a Hildegunda que se la cuente. En el primer caso, Landolfo verá directamente la película, en otras palabras, se expondrá a las contingencias que se presenten en dicha película. Suponiendo que la película es El Laberinto del Fauno, Landolfo, gracias a la descripción que le haga Hildegunda, podrá imaginar la figura del Fauno pero no será lo mismo que si lo viera directamente en la película. La opción de que su amiga le cuente la película, implica que Hildegunda lo medie (lo ponga en contacto) con el contenido de la película y entre otras cosas, con la figura que tiene el Fauno. Mediante este acto, Landolfo podrá sustituir las contingencias propias de la película, exponiéndose a las contingencias de lo que le platique Hildegunda.

Así, supóngase que Hildegunda le cuenta la película a Landolfo. Hildegunda, mediante la referencia que hace de la película, permite que Landolfo responda en forma parecida a como lo haría si viera la película. De esta forma, Hildegunda posibilita que Landolfo sustituya las contingencias a las que estaría expuesto si viera directamente la película. Después de la plática, aunque Landolfo no ha visto la película, podría hablar de ella, gracias a la sustitución referencial ofrecida por Hildegunda. En el momento en que Hildegunda platica, no sólo está respondiendo a lo que cuenta sino que también está respondiendo a la postura y cambios gestuales que Landolfo hace mientras le habla. Mediante la plática, Hildegunda media (pone en contacto) a Landolfo con el contenido (referente) de la película. Dependiendo de lo que haga Landolfo, Hildegunda seguirá hablando, le llamará la atención o se callará para escuchar a Landolfo. Ribes y López (1985) se refieren a este aspecto de la manera siguiente:

"… la sustitución referencial, como respuesta, incluye dos instancias de responder bien determinadas: una la del referidor que responde a los eventos situacionales y habla, escribe, gesticula o lee acerca de ellos a otro; una segunda, el referido, que responde tanto a los eventos y al referidor, como a la respuesta convencional del referidor a los eventos. La interacción total permite que tenga lugar la sustitución referencial" (p. 186).

¿Qué se sustituye?

La diferencia con una teoría tradicional que afirme que mediante la plática se substituye el evento (la película), es que en el caso de la teoría interconductual se afirma que lo que se sustituye son las relaciones de contingencia. Siguiendo el ejemplo anterior, se hará clara esta diferencia. Estando en el cine, Hildegunda reaccionó de manera específica cuando vio la figura del Fauno y oyó el matiz de su voz. Cuando Hildegunda le platica a Landolfo, éste interactúa con la descripción del Fauno que le hace su amiga y cuando oye lo que dijo el Fauno, no oye la voz de éste, la voz que oye es la de su amiga. De esta forma, Landolfo no sustituye el evento, sustituye las relaciones de contingencia a las que su amiga estuvo expuesta. Esta diferencia es importante ya que por ejemplo, permite explicar porqué en el momento que Landolfo quiera contar dicha película a una tercera persona, incluso siendo hombre, difícilmente podrá reproducir el matiz de la voz del Fauno. En una situación posiblemente más común, cuando alguien le platica a otra persona la primer película de El Padrino, la persona que escucha, podrá platicarle a alguien más la película, pero difícilmente podrá describir cómo hablaba El Padrino, a menos que la persona que se la platicó haya tratado de imitar la voz original de El Padrino. Esto permite considerar que no se trata de la sustitución del evento sino de la sustitución de las relaciones de contingencia.

De lo anterior se desprende un aspecto que vale la pena recalcar. La referencia de algo que una persona hace a otra, generalmente ocurre en una situación diferente a la que está o estuvo expuesta el Referidor (la persona que platica). Un ejemplo sencillo ocurre cuando una persona le describe a otra que frente al que describe (Referidor), está una torre cuadrangular de plástico, de 15 X 15 X 25 cm, de color naranja y que sirve para guardar hasta 40 casettes de audio. Quien describe la torre, la está viendo y por tanto responde a las relaciones contingenciales que implica su interacción visual con la torre. El Referido sólo "verá" la torre mediante la descripción que se le proporciona. Las relaciones contingenciales a las que están expuestas ambas personas son necesariamente diferentes. El Referidor, mediante su conducta lingüística describe a otra persona, lo que ve. El Referido interactúa primordialmente de manera auditiva ante la descripción, pero no ve directamente la torre aludida. Por esto, se argumenta que la sustitución referencial del Referido se basa estrictamente en las relaciones contingenciales provistas por el Referidor y que necesariamente son diferentes a las relaciones contingenciales a las que el Referidor está o estuvo expuesto ante la presencia del objeto o evento interactuante.

En la teoría interconductual se asume necesariamente la existencia de un sistema reactivo convencional. Dicho sistema es el conjunto de respuestas que son independientes de las propiedades fisicoquímicas y espaciotemporales (ver p. ) de los objetos con los que se interactúa. Como se describió antes, esto alude a que las propiedades fisicoquímicas de cualquier objeto o evento no corresponden a la palabra respectiva con que se les nomina, en tanto que se trata de un acto convencional. Expuesto lo anterior, se describen ahora los subcasos de la sustitución referencial.

Subcaso: Referencia a Eventos Independientes

Imagine dos personas que platican entre sí. Aunque los temas pueden ser muy variados, su conversación puede clasificarse en cuatro grandes rubros. En un primer subcaso de la sustitución referencial, dichas personas pueden estar platicando respecto de terceros, sean éstos eventos, objetos, personas ausentes o una combinación de ellos. Este subcaso se nomina referencia a eventos independientes en tanto que la mediación referencial incluye un objeto o evento distintos de las personas que actúan como Referidor y Referido.

Imagine que Fulvia y Dulcidio platican de una película que ambos vieron. Mientras Fulvia habla, Dulcidio la ve a los ojos y posiblemente haga alguna gesticulación ante lo cual, Fulvia continúa hablando. El habla de Fulvia consiste en la producción de palabras que se refieren a la película logrando la atención de Dulcidio. Esto puede diagramarse de la forma que se presenta en la Figura 15.

Suplementación (Eay)

Figura 15

Referidor Fulvia            Referente película         Referido Dulcinio
RAy             ↔   Ecy         ↔       RB (Ay)

Pero si el tema de conversación (referente) es algún aspecto de uno de quienes conversan, entonces se está en un caso diferente al anterior, cuando las personas se referían a eventos independientes. Quienes platican (que pueden ser más de dos), en un momento dado pueden cambiar su papel, pues mientras uno de ellos habla (referidor) el (los) otro(s) escucha(n), siendo por tanto referidos por el hablante. Imagine que Dulcidio ahora está platicando con Fulvia en relación a algún aspecto de ésta última, lo cual constituye el segundo subcaso. Dado que el papel de hablante puede intercambiarse, cuando Dulcidio habla, se refiere al comportamiento de Fulvia quien le escucha pero cuando ésta habla, se refiere a su propio comportamiento, teniendo a Dulcidio como escucha, lo que forma el tercer subcaso. Estos dos aspectos implican subcasos diferentes, de acuerdo a lo planteado por Ribes y López (1985), esto es, hablarle a alguien respecto a algo de la persona que escucha es el segundo subcaso descrito como la referencia del referido y, por otro lado, hablarle a alguien respecto de uno mismo es el tercer subcaso definido como la referencia del referidor. La diferente complejidad de ambos subcasos se analizará de manera independiente.

Subcaso: Referencia del Referido

Si Dulcidio le habla a Fulvia de ella misma, esto es, el Referidor hace referencia al Referido siendo el referente algún aspecto de ella, dicho acto usualmente requiere de la existencia de varios elementos por parte de Dulcidio. En términos coloquiales, puede decirse que un elemento es que Dulcidio conoce en alguna medida cómo es y qué ha hecho o hace Fulvia. Otro elemento es que Dulcidio se lo puede describir a Fulvia, existiendo correspondencia lo que dice con lo que Fulvia ha hecho. Un tercer elemento consiste en que Dulcidio puede "plantear las cosas de frente" y posiblemente sin llegar a molestar a Fulvia. Por esto, el hecho de que Dulcidio pueda hablarle a Fulvia refiriéndose a ella misma, supone la existencia de al menos las siguientes habilidades. La primera, nada extraordinaria, es que ha presenciado o ha oído lo que Fulvia hace y ha hecho. Otra habilidad es hablar en forma tal que lo que diga (referente), corresponda al comportamiento de Fulvia. Y la última habilidad es hablarle apropiadamente sin provocar respuestas graves o desagradables. Coloquialmente, este aspecto puede describirse como "tacto social" y de acuerdo a la teoría interconductual puede decirse que la interacción de Dulcinio se ajusta al medio de contacto normativo ante la presencia de Fulvia.

Decir las cosas de frente, es una respuesta que puede ser común en niños de poca edad y en personas que no tienen "tacto social" para decir algo que puede ser considerado como impertinente en situaciones sociales. Esta forma de comportarse psicológicamente se caracteriza por su reactividad a las propiedades fisicoquímicas de los eventos cuando el desligamiento es deficiente en términos de la situación en que se interactúa. Esto ocurre, por ejemplo, cuando una persona busca a Dulcidio y el hijo pequeño de éste, dice que su papá no puede salir porque "está borracho". El dicho de que "los niños no mienten" describe este tipo de comportamiento no regulado o regulado de manera insuficiente en términos sociales (ver contexto normativo p. ).

Por otro lado, las personas que además de responder a las propiedades fisicoquímicas de los objetos y eventos, responden a lo convencional, puede resultarles difícil o imposible actuar ante un hecho concreto, se tenga o no conocimiento de la otra persona. Existen muchas situaciones cotidianas en las que este aspecto ocurre. Por ejemplo, en la calle o en cualquier otra situación, una persona observa que alguien: tiene rota la parte trasera del pantalón; se mueve accidentalmente el bisoñé que trae puesto; tiene restos de mucosidad en la nariz; tiene el zipper del pantalón abierto, entre otras que suelen ser embarazosas socialmente. Como puede considerarse, este tipo de interacción de "hablar de frente", es más complejo que hablar con alguien haciendo referencia a eventos independientes, esto es, acerca de terceros sean éstos objetos, eventos o una combinación de los mismos.

Considérese que el evento Eby (referente) es una acción o propiedad del individuo B (Referido) de la que le habla el individuo A  (Referidor). Aun cuando lo que se dice es un referente de estímulo concreto, éste no es independiente de la misma relación que se establece entre el Referido y el Referidor. De hecho, éste responde a una doble dimensión pues no sólo responde a lo está diciendo (Referente) sino que está expuesto a la suplementación proporcionada por el Referido, a partir de lo que se le está diciendo y que concierne a él mismo. En nuestro ejemplo, Dulcidio responde a lo que está diciendo y a la respuesta de Fulvia acorde a lo que a ella se le está diciendo. Esquemáticamente, Ribes y López (1985) presentan este subcaso en la Figura 16, siguiente:

Figura 16

Referente                   Referidor                    Respuesta ante Fulvia           Referido
EBy                            RABy                          EABy                                      RB [A(By)]

Subcaso: Referencia del Referidor

El tercer subcaso ocurre cuando el Referidor habla de sí mismo ante alguien, lo que implica otro tipo de habilidades. Cualquier persona, normalmente observa lo que otros hacen y cómo se comportan. Sin embargo hablar de uno mismo, de alguna forma supone que la persona se "observa a sí misma" y es capaz de hablarle a un tercero acerca de su propio comportamiento. No es raro que cuando se reúnen dos amigos y uno de ellos quiere hablar de un problema que tiene, inicialmente éste diga: "No sé cómo ni por dónde empezar". Hablar de uno mismo con alguien más, es una práctica menos frecuente que los subcasos anteriores. Incluso existen personas clasificadas como "muy sociables" que hablan de todo con quien sea y pueden ser confidentes de varias personas, pero son "muy reservados", esto es, no hablan de sí mismos. Algo similar se observa en personas que son calificadas como introvertidas o tímidas socialmente, sólo que en estos casos, las personas en general no se involucran en las interacciones sociales, cualquiera que sea la temática de éstas.

Es usual que cuando una persona empiece a platicar sobre sí misma, lo que platica ya se lo ha dicho a sí misma muchas veces. Esto conduce al último subcaso de la sustitución referencial: hablar consigo mismo, descrito por Ribes y López como autorreferencia (p. 192).

Subcaso: Autoreferencia

A lo largo de los años, los individuos de la comunidad en la que convive una persona le indican que preferentemente debe leer en silencio, además de recomendar varias prácticas: no hablar en voz alta lo que se piensa, no hablar en voz alta cuando se está sólo, no contar intimidades a nadie o sólo a personas que sean de su total confianza, entre otras. De esta forma, el individuo aprende, por ejemplo, a caminar por la calle sin hablar en voz alta lo que va "pensando"; aprende a estar callado mientras otro habla, no obstante que quien escucha posiblemente está "pensando" lo que se le dice y lo que va a contestar; aprende a "pensar" antes de decir algo.

En primer lugar, es necesario puntualizar que estas son expresiones coloquiales pero para la teoría interconductual, en ninguno de los casos descritos hasta aquí en este párrafo, la persona está pensando. Lo que ocurre es que la persona se habla a sí misma en silencio pero esto no es sinónimo de pensar y teóricamente no se justifica el empleo de la palabra pensar.

Dado que el habla coloquial está inmersa en la teoría tradicional sobre el pensamiento, las personas consideran que pensar es un acto interiorizado, no es el acto de hablarse en voz baja. Además, dicha teoría considera que lo que se dice, es efecto de lo que se ha pensado antes. Por esta razón, la investigación cognitiva prima el estudio de lo que ellos nominan pensamiento, pues consideran que éste es la causa de lo que se habla. Por tanto, en la teoría cognitiva, estudiar el habla, es superficial, en tanto que deja de lado las "causas profundas" de la misma. Con esto, no se pretende generar la polémica correspondiente, sino que sólo se enfatiza que la perspectiva teórica del interconductismo es radicalmente diferente. Esto es, cuando la persona se habla a sí misma, si lo hace en silencio, no está pensando, sólo se está hablando en silencio. Dado que la persona puede hablarse a sí misma en voz alta o en silencio, se puede considerar que hablarse en silencio o en voz alta, no hace alusión a fenómenos diferentes. Se trata del mismo fenómeno con morfología diferente y por ello, no se requiere ni se justifica emplear el término pensamiento.

En este cuarto subcaso, el Referidor (Hablante) y el Referido (Escucha) es la misma persona y lo que se dice constituye el Referente (Contenido). De lo que se puede hablar consigo mismo, lleva a los subcasos siguientes:

  1. Hablar consigo mismo respecto a objetos y terceras personas [Me hablo de algo o de alguien] o bien, hablar consigo mismo, como si se estuviera hablando con alguien respecto a quien escucha [Me hablo de lo que le dije, diría o diré a mi amigo de él mismo];
  2. Hablar consigo mismo respecto a uno mismo [Me hablo de mí mismo].  Ribes y López (1985) indican que en

"este caso, el referente puede ser un evento independiente C, el referido B, o el propio referidor. Lo que distingue la relación … es que las funciones de referidor y referido se centran en un mismo individuo A, ya que la persona se 'habla' a sí misma de algo, inclusive, puede ser ella misma" (p. 192).

Al considerar que en este caso las funciones del Referidor y del Referido se centran en la misma persona, se dan dos situaciones que son pertinentes destacar. La primera es que el subcaso de la referencia del referidor (hablarle a alguien de él mismo), en esta ocasión ocurre como una referencia de eventos independientes puesto que siempre que una persona se hable a sí mismo, respecto de alguien, ese alguien no puede actuar como Referido. Imagine que Dulcidio, después de su plática con Fulvia sobre ella misma, ahora se habla a sí mismo y reproduce parte de lo que le dijo. Cuando esto lo hace, Fulvia no está presente y por tanto no actúa como Referido, el único Referido es Dulcinio mismo.

El segundo aspecto es que debido a que la retroalimentación de la referencia y el acto mismo de referir son función de la misma persona, puede ocurrir el mayor desligamiento posible de los descritos anteriormente. Por ejemplo, en el momento en que Dulcinio le está hablando a alguien más, quien lo escucha puede indicarle que no le entiende, que las cosas ocurrieron de otra forma o que está de acuerdo con lo que dice, entre muchas otras posibilidades.

Pero, al hablarse Dulcinio a sí mismo, él tiene que desempeñar simultáneamente la función de Referido. Una situación que puede ser común ocurre cuando una persona "reconstruye" algún evento que le haya afectado en gran medida, como puede ser una fuerte discusión con un amigo o familiar, un accidente grave en el que se haya visto involucrado, entre otras situaciones. Cuando la persona se habla a sí misma de un hecho como éstos, es posible que la misma persona se corrija a sí misma, dude de que lo que se dice a sí misma haya ocurrido de esa forma, considere que "todo fue confuso" o todo lo contrario. En dichos momentos, quien se habla (Referidor) sólo dispone de sí mismo como escucha (Referido) y lo que se cuenta (Referente) a sí mismo, de alguna manera debe corresponder a lo ocurrido y de ello está pendiente como Referidor y como Referido. Es precisamente este "papel doble" el que representa un desligamiento más complejo que todos los anteriormente descritos. Como Referidor, la persona responde a lo que está diciendo y como Referido responde a lo que él mismo se está diciendo.

Sobre la sintaxis

Un aspecto que no existe en la obra de marras pero que, desde nuestro punto de vista, puede incorporar nuevos elementos para el conocimiento y discusión es el relativo a la sintaxis.
Supóngase que Rainelda, por alguna causa, puso a prueba a su amigo Elpidio y le pidió que realizara algunas actividades, a lo que Elpidio accedió rápidamente, también por causas desconocidas. Las peticiones de Rainelda fueron: 1) ¿Exactamente con cuántas muchachas bailaste antes de pedirme que bailara contigo?, 2) Acuérdate palabra por palabra, qué fue lo que te dije antes de aceptar tu invitación para bailar, 3) Ahora, dime cuál era la intención de lo que tu me dijiste, 4) Escribe lo que le recomendarías a un amigo para que le acepten una invitación a bailar, y 5) Sin decir palabra alguna, muéstrame cómo te acercaste a mí, cómo me viste y cómo me pediste que bailara contigo.

Dado que Elpidio aceptó realizar todas las actividades que le pidió Rainelda, supóngase que en cada caso, Elpidio, al que le gusta mucho bailar, hizo lo siguiente: 1) Para poder decir exactamente con cuántas muchachas bailó antes, se imaginó a cada muchacha que invitó antes a bailar, 2) En silencio trató de recordar cada una de las palabras y el orden en que se las dijo a Rainelda, 3) Le dijo a Rainelda cuál fue su intención al sacarla a bailar, 4) Escribió lo que le diría a su amigo Numeriano para que cuando invite a alguien a bailar, le acepten dicha invitación, y 5) Se alejó de Rainelda, dio media vuelta y luego se aproximó, de la misma en que lo hizo, viéndola con cierto gesto y le hizo el ademán clásico entre los jóvenes, para que lo acompañase a bailar.

En términos más precisos, ¿qué hizo Elpidio cuando imaginó, se dijo en silencio, se dijo en voz alta, escribió y actuó? En la literatura psicológica parece no haber duda respecto a la diferencia de cada actividad, incluso se las analiza y trata de explicar, tomando en cuenta categorías bastante diferentes de manera tal que en pocas ocasiones se pueden relacionar dos o más de estas actividades. Así, la imaginación se ha concebido como la "reorganización y empleo constructivos de las experiencias perceptivas pasadas en forma de imágenes a un nivel ideativo durante una experiencia presente" (Wolman, 1984, p. 195) y se le ha clasificado en distintas formas: activa, compuesta, creadora, eidética e imitativa. Entre éstas, para nuestros propósitos destaca la imaginación eidética que se define como la "imagen visual especialmente clara y detallada de objetos previamente observados, en ocasiones incluso meses después de la visión real de los mismos" (ídem, p. 195).  Pasando por alto la pregunta de cómo una imagen puede ser "visual" de experiencias pasadas, se puede aceptar el hecho de que Elpidio imaginó eidéticamente a las personas con las que bailó. Esto es, imaginó a cada persona con las cuales bailó.

Al pensamiento se le ha hecho aparecer como el quid de la racionalidad y los modelos cognoscitivistas le han asignado la calidad de variable independiente. Dado que el pensamiento no es visible para un observador, irremediablemente, siguiendo la lógica dualista, se le ha asignado el carácter de evento o proceso interno, sujetivo, privado, mental o una combinación de éstas. Si se tiene como punto de partida esta concepción, al analizar otras conductas, se está expuesto a distorsionar su estudio, como es el caso del habla y de la escritura que son considerados como variables dependientes, a manera de simples vehículos de expresión de lo que la persona "piensa". En este marco, el habla oral y la escritura parecen ser los sistemas traductores de lo que la persona "piensa". Bajo esta lógica, lo que Elpidio dijo y escribió, son los productos de su "pensamiento". 

En otra de las actividades, Elpidio se aproximó con cierto gesto e hizo un ademán. ¿Qué palabra en castellano puede englobar a estas tres actividades que se desarrollan mediante movimientos del cuerpo o partes de él? Acción, acto, conducta motora desempeño, desplazamiento, ejecución, ejercicio, guiño, hacer, movimiento, mueca, operación, practicar, realizar y cualquier otro sinónimo, puede implicar a todo el cuerpo o a una parte de él por lo que ninguna de ellas sirve para nominar al conjunto de acciones. De manera particular, gesto, estrictamente se refiere a expresiones (movimientos) de la cara para denotar un estado o afección, como al hacer gestos de alegría o de asco. Ademán, por su parte, se usa para los movimientos realizados con las manos y brazos como el que se realiza para decir adiós o el chasqueo de los dedos para demandar o indicar rapidez. Mímica tampoco es útil pues aunque se refiere a movimiento, implica imitación. Imaginar, pensar, (sea lo que se quiera decir con esta palabra), hablar y escribir son palabras que relativamente abarcan las distintas maneras en que pueden ocurrir, pero no existe término para incluir la actividad motora-gestual-ademán-mímica. Ante la inexistencia de un término, dado que en castellano el sufijo aje se añade para formar un colectivo como es la palabra lenguaje, y asumiendo la irresponsabilidad que pueda implicar, en esta obra se emplea el término actuaje para referirse a cualquiera de las actuaciones descritas.

En el interconductismo se considera que la conducta lingüística es biestimulacional en tanto se responde a un referido (escucha) y al referente (contenido). Como se verá enseguida, dicha conducta, al ocurrir en modos diferentes, implica la participación de diferentes elementos constituyentes, parámetros, características y sistemas reactivos biológicos diferentes.

Hipótesis sobre la genética de los modos lingüísticos

Imaginar y el actuaje parecen tener una relación primaria con el funcionamiento biológico en cuanto a su génesis. Recuérdese el accidental hallazgo de Harlow y Harlow (1966) sobre la actividad onírica de los monos y por otro lado, los estudios realizados sobre la risa por Darwin (1873). Sobre tales bases, se puede argumentar que tales comportamientos originalmente son de tipo biológico y por tanto, responden a las propiedades físicas de los objetos. En el ser humano, dichas reacciones gradualmente pueden llegar a acompañar al habla y al actuaje.

Como lenguaje intercomunicativo (referencial), el habla y el actuaje son anteriores al lenguaje gráfico en la historia de la humanidad. Ante el surgimiento de este tipo de lenguaje, es probable que los primeros escritos fuesen comunicaciones de guerra, caza, agricultura, almacenamiento de víveres o alguna actividad similar y posiblemente con un alto grado de especificidad y brevedad debido a su elaboración inicial. En esta primer etapa, la forma de hablar indiscutiblemente influyó en la manera de escribir obligando, también a especificar reglas particulares para la escritura para evitar confusiones, ambigüedades o ambas cosas. Imagínese por ejemplo la diferencia si un comunicado decía: "barcos de guerra" en lugar de "guerra de barcos".  Este aspecto es un ejemplo de la importancia que tiene la sintaxis.

Ante el surgimiento del lenguaje gráfico, en algún momento se tuvieron que inventar los sustitutos que correspondieran a los ademanes, gestos y expresiones de desagrado, aceptación, negación, rechazo, las inflexiones de voz, las enumeraciones, los cambios de tema, entre otros aspectos explícitos, en el actuaje y en el habla oral. ¿Puede suponerse que parcialmente éstos sean los orígenes de la sintaxis y de la puntuación? Creemos que sí además de que en esta forma de conceptuarlos, rescata su connotación conductual, en contraposición a lo que con frecuencia se enseña en las escuelas: ante la "coma" se hace una pausa breve, ante el "punto y seguido" una pausa más larga, ante el "punto y aparte", una pausa todavía más larga y en el "punto y coma" una pausa entre la del punto y la de la coma.

La relación entre las palabras que forman una oración es a lo que alude el término “sintaxis” -objeto de estudio de civilizaciones incluso anteriores a la antigua Grecia-. Aunque la sintaxis se refiere al lenguaje en general, en algún momento posterior el concepto se usó -sobre todo en la educación básica en México- casi exclusivamente para el lenguaje escrito. Así, a la sintaxis en la actualidad, erróneamente se le considera como “prescriptora” de la conducta de escribir en las escuelas primarias. Por ello, a partir de un estudio no publicado (Varela, 1986), se consideró la utilidad de generar otro término que no lleve a considerar la regla (cosa lingüística) sino la conducta, tal como fueron sus orígenes y de igual forma, especificar su homólogo para la imaginación, el pensamiento, el habla y el actuaje.

El pensamiento está constituido parcialmente por respuestas implícitas que llamaremos ideas (?δ?α = imagen), y por palabras, mismas que en el habla se hacen explícitas oralmente (vocalizaciones lingüísticas). La escritura ocurre por medio de letras (grafos lingüísticos) y el actuaje por movimientos corporales parciales o totales (actuaje lingüístico). Tomando como base la palabra taxis (Τ?ξις = orden), se puede especificar la eidetaxis (orden del pensamiento o autohabla), orataxis (orden oral), gramataxis (orden de las palabras escritas) y mimetaxis (orden de los movimientos). Con estas categorías pueden considerarse distintas configuraciones de las interacciones en las que la práctica de un modo lingüístico es influido por algunas propiedades pertenecientes a otro modo lingüístico, como por ejemplo, puede ser hablar moviendo las manos de forma que "acompañan" lo que se dice. En la Tabla 1 se muestran algunas posibilidades en las que el ejercicio de un modo lingüístico puede ser modulado por algunas características de algún otro.

Tabla 1. Taxias de la conducta lingüística

Modo

Categoría

Subcategoría

Descripción

Habla

Orataxis

1. Oral *

Habla ordinaria

2. Gramatical

Se habla como si se estuviese escribiendo lo que se dice

3. Eidética

Habla desarticulada eminentemente predicativa

4. Mimética

Se habla auxiliándose de alguna forma de actuaje

Escritura

Gramataxis

5. Oral

Se escribe como si se estuviese hablando lo que se escribe

6. Gramatical *

Escritura ordinaria, formalmente correcta

7. Eidética

Se escribe en forma desarticulada

8. Mimética

Se escribe-dibuja

Habla silenciosa

Eidetaxis

9. Oral

Se dice en silencio como si se estuviese diciendo en voz alta lo que dice en silencio

10. Gramatical

Se autohabla como si se estuviera escribiendo palabra por palabra

11. Eidética *

Autohabla ordinaria con imágenes y palabras

12. Mimética

Autohabla sólo con imágenes de actuaje

Actuaje

Mimetaxis

13. Oral

Se imita el habla sin hablar

14. Gramatical

Se imita la escritura sin escribir

15. Eidética

Se imita el autohabla

16. Mimética *

Movimiento de manos, gestos, posturas o cualquier combinación de éstos.

* Estos casos se agregan sólo para especificar el ejercicio del modo "puro", en los que no ocurre una clara afectación de las características de algún otro modo lingüístico.

            La descripción y ejemplificación de cada subcategoría de la tabla anterior se muestra en seguida, respetándose la numeración mostrada para cada subcategoría en la tabla.

1. La orataxis oral incluye sólo al modo oral, no es la ocurrencia de un modo afectado por las características de algún otro. El ejercicio de esta categoría constituye el habla común de cualquier persona que se caracteriza por su sincronía, por cambios en la inflexión de voz, cambios de volumen, a veces con cambios bruscos de temática, proposiciones sin terminar, repeticiones de lo ya dicho, etc. Una forma en que se puede demostrar claramente lo que aquí se afirma es cuando se pretende transcribir la plática de alguien, tal como lo dijo. Quien haya intentado hacerlo, en general ha tenido grandes problemas para poder escribir literalmente lo que la persona dijo ya que cuando se habla, se está expuesto a las contingencias de lo que se va diciendo, lo que se quiere decir, de lo que se acuerda, etc. y puede ser que la persona no esté consciente de ello. Por lo cual, la transcripción de lo que se dijo, puede parecerse en ciertos momentos a un habla desquiciada. Otro ejemplo frecuente ocurre en los talleres de microenseñanza que consisten en filmar a un profesor que simula dar clase a un grupo de estudiantes. No son pocas las personas que sorprenden a sí mismas al observar y escuchar el video por la forma en que han hablado.
Una gran deuda que la educación tiene es que en general la comunidad le enseña al infante a hablar pero no le enseña a escucharse. Un ejemplo extremo de orataxis oral es el famoso estilo cantinflesco. El concepto relacionado es idiolecto que se define como la forma en que una persona particular habla su propio idioma.

2. La orataxis gramatical ocurre cuando se habla con precisión, sin repeticiones, completando una proposición antes de iniciar la siguiente, esto es, como si estuviese escrito lo que la persona dice. Esta forma de hablar no es usual ya que requiere de un entrenamiento específico propio de los grandes oradores. Esto incluye al menos dos aspectos. El primero es que la persona sea susceptible a su propio discurso y haga las autocorrecciones en el momento, justo después de haber dicho algo. Es poco frecuente que la persona que habla se corrija inmediatamente a sí misma a partir de lo que ha dicho. El segundo aspecto, nada fácil de lograr, es que hable coherentemente, sin repeticiones y siempre continuando la proposición que acaba de terminar.

3. La orataxis eidética se matiza por ser un habla desarticulada o bien en la que predominan los predicativos como ocurre en el habla egocéntrica. El habla psicótica también podría ser ubicada en esta subcategoría. Suponga que un profesor pide a sus alumnos que lean un párrafo de algún texto. Posteriormente, el profesor pregunta a sus alumnos qué fue lo que entendieron. Las respuestas de los alumnos pueden ser ejemplo de esta orataxis eidética si las mismas consisten en frases o palabras aisladas. Una transcripción de dichas respuestas, revelaría la total desarticulación del discurso oral de los alumnos. 

4. La orataxis mimética es el habla matizada por gestos y ademanes que pueden ayudar a enfatizar o simplemente acompañan lo que se dice. El primero de los casos ocurre cunado la persona levanta su mano extendiendo el dedo índice mientras dice "Primero, lo que se va a hacer es… "y cuando prosigue con la enumeración oral, la enfatiza con el levantamiento de sus dedos de manera acumulativa indicando "segundo, tercero…". Por otro lado, los ademanes que "acompañan" son todos aquellos que pretenden eliminarse en un buen orador al mantener quietas las manos, no balancear el cuerpo mientras habla, etc.

5. La gramataxis oral consiste en escribir algo tal como si la persona estuviera hablando, lo cual puede incluir no solamente el empleo de expresiones populares muy particulares de una zona o clase social, sino también recursos tipográficos diferentes a los usuales. Esto ocurre en la escritura de una persona cuando el conocimiento que tiene de las reglas gramaticales es nulo o insuficiente o bien, cuando se tiene el conocimiento respectivo, pero se violentan expresamente las reglas y se da origen a textos del género urbano, como son algunas obras de José Agustín, J. Emilio Pacheco, entre muchos otros. Un magnífico ejemplo es el texto siguiente:

                          Al rato se le va a pasar
lo pachecota a esta chava y entonces platicaremos
sabrosamente para que no vaya a quedarse confundida …
… Le aviento la neta condensada para que no se
vaya a quedar con miedo y ondas así;
así que me subí en el tronco de un árbol y desde allí me clavé viendo
Cómo fluía el arroyo de la barranca -------------------------

6. La gramataxis gramatical incluye sólo al modo escrito, sin la influencia de otro modo lingüístico y puede identificarse como la escritura gramaticalmente correcta. Ejemplo de esto son los productos de dictados, de transcripciones, la redacción de un artículo publicable o cualquier tipo de texto que fue revisado por correctores.

7. La gramataxis eidética puede identificarse con las "notas personales", memos, dibujos, acordeones (chuletas), ecuaciones, anuncios internacionales compuestos por iconos y en general en la escritura simbólica. En general, este tipo de escritura no se ajusta a las reglas sintácticas como puede verse en la siguiente lista de supermercado que una persona elaboró:

  • escoba 
  • carne para cocer 
  • leche 
  • verdolagas 
  • focos
  • lija para madera

Como puede verse, las palabras no forman parte de una oración, ni siquiera de una frase y entre ellas no existe signo de puntuación. Nadie elabora la lista anterior formando oraciones completas y uniéndolas para formar un texto como el que sigue:

Al rato, cuando vaya al supermercado, debo comprar una escoba para reponer la que tengo pues ya está muy desgastada. Además compraré medio kilo de carne para hacer el próximo sábado, el guisado que tanto le gusta a mi hija. Necesitamos un litro de leche para el desayuno de mañana y un poco de verdolagas para la sopa de hoy.

Como me gusta ser precavido, compraré dos focos porque la época de lluvias está próxima a iniciar y ya he tenido problemas dadas las interrupciones de corriente eléctrica. Por último, debo acordarme de comprar dos hojas de lija para pulir la mesita que me acaba de regalar mi prima. Cuando termine, compraré la pintura para cubrirla.
Como puede verse, el tipo de escritura empleado para elaborar la lista tiene una gramataxis eidética, diferente a los otros casos que se describen en esta sección.

8. La gramataxis mimética se compone de la escritura combinada con dibujos que representan objetos o acciones. En la actualidad su uso se ha hecho frecuente entre las personas que se comunican por medios electrónicos enviando mensajes como el que sigue.

No fuiste :(  si me hablas  <?emos q' õ

Quien recibe el mensaje leerá: "No fuiste, estoy enojada. Si me hablas, veremos qué onda". Como se observa, la sintaxis del mensaje no corresponde a la forma usual del texto dado que posee las características de la gramataxis mimética. El uso de los "emoticons" constituye un claro ejemplo de este tipo de escritura.

9. La Eidetaxis oral ocurre cuando la persona piensa como si estuviese diciendo en voz alta lo que se está pensando. Esto puede ocurrir en el ensayo silente que una persona hace antes de decir algo a alguien más. Otro ejemplo ocurre cuando una persona repasa en silencio la forma exacta, palabra por palabra, en que pedirá un aumento de sueldo cuando esté frente a su jefe inmediato. 

10. La Eidetaxis Gramatical acontece cuando la persona piensa como si estuviese escribiendo lo que está pensando. Este caso ocurre cuando alguien piensa en la carta que le dictará a otra persona. También sucede cuando en silencio se repasa un script, o cuando se practica la memorización textual de alguna definición, de una poesía o de un enunciado cualquiera, como ocurre frecuentemente en algunos estudiantes antes de presentar un examen. 

11. La Eidetaxis eidética es el pensamiento con imágenes, caracterizado por ser sumamente dinámico y aparentemente no lineal dada su brevedad. El lector interesado en este tema puede buscar información respecto a los trabajos la Escuela de Wuzburgo.

El comportamiento con propiedades de eidetaxis eidética, puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona piensa (se habla en silencio) qué hizo durante e inmediatamente después de verse involucrado, de manera involuntaria, en un accidente automovilístico. La forma en que esa persona piensa (se habla a sí misma) en el suceso, tiene una taxis particular, formada muy posiblemente de imágenes con duración muy breve, posiblemente en desorden cronológico pero que se suceden una a otra de manera vertiginosa y posiblemente en forma repetitiva. Cuando las personas dicen no poder expresar en palabras lo que piensan, puede tratarse de un segmento de ideotaxis eidética. Si esto es así, se puede estar ante una de las variantes siguientes:

a. Las imágenes no son descriptibles ya que la persona no tiene palabras para referirse a ellas, como posiblemente le ocurra a un adolescente que vio un cuadro de pintura abstracta en el museo y después otra persona le pregunta qué fue lo que vio en el museo.

b. La experiencia de sensaciones gustativas y odorativas son difíciles de explicar a alguien más. Por ejemplo, ¿cómo se puede explicar a alguien a qué sabe el mamey? Si la otra persona no sabe qué es, se resuelve fácilmente al decirle que se trata de una fruta. Pero ¿cómo se explica su sabor?

c. Un caso interesante es escuchar a alguien que trata de explicar su profundo enamoramiento. El uso de analogías es frecuente: sentir frío en el estómago, sentir mariposas en el estómago, oír campanitas, etc. pero no son suficientes ni describen el evento.

d. Tratar de relatar eventos dramáticos que se atestiguaron, puede ser otro ejemplo de esta eidetaxis eidética ya que la persona aunque tiene la experiencia, no puede describirla en palabras.

En general, coloquialmente en estos casos, las personas dicen que "tienen la idea pero no saben cómo contarla". 

12. La Eidetaxis mimética es el pensamiento (autohabla) matizado eminentemente por los actos de otras personas que incluso puede ser la misma persona que lo piensa. Este subcaso es muy semejante al anterior sólo que ahora, los elementos participantes son sólo imágenes de actos percibidos. Un ejemplo ocurre cuando una persona sólo piensa en el desplazamiento, gestos, ademanes o una combinación de estos provenientes de una persona como puede ser el hecho de recordar o trata de recordar la cara de su novia cuando le dio que quería casarse. El otro caso ocurre cuando la misma persona trata de recordar qué cara puso él mismo cuando su novia le dijo lo anterior.

13. La Mimetaxis oral este subcaso se identifica en aquellos actos en los cuales la persona imita lo que una persona hace cuando habla. Esto puede ocurrir en al menos dos maneras. La primera ocurre cuando una persona imita la voz de otra persona. Una segunda forma sucede si una persona hace los movimientos propios de una persona que habla, pero sin hablar, lo cual es un acto característico de un mimo.

14. La Mimetaxis gramatical consiste en actuar como si se estuviera escribiendo sin hacerlo. Esto puede observarse en la "escritura" de infantes de preescolar que dicen estar escribiendo, aunque en realidad no lo hacen pues aun no saben escribir. Otro caso puede ocurrir en los salones de clase cuando el profesor cree que un alumno está escribiendo algo y en realidad, siguiendo el ritmo del dictado, el alumno está escribiendo algo diferente al dictado, está dibujando o sólo mueve la pluma sin apoyarla en el cuaderno. En estos casos, el actuaje del alumno parece corresponder al de la escritura pero no es así.

15. La Mimetaxis eidética ocurre cuando una persona actúa como si estuviera pensando. Algunos estereotipos sociales relacionados a "pensar" consisten en rascarse la cabeza, entrecerrar los párpados, bajar la mirada ante la perorata de alguien que lo reprende, entre muchas otras formas. Sin embargo, la mimetaxis eidética puede o no corresponder a lo que se le demanda a la persona que piense.

16. La Mimetaxis mimética consiste en el actuaje de una persona sin que sea afectado por las características de ningún otro modo lingüístico. Esto ocurre cuando la persona se comporta lingüísticamente con otra persona sólo mediante gestos, ademanes, posturas o desplazamientos corporales. Ejemplo de esto puede ser levantar las cejas, hacer guiños, sonreír a alguien, caminar lentamente, mover la mano "diciendo hola o adiós", llevarse las manos a la boca, poner un dedo índice en la frente y mover la mano circularmente, levantar o bajar el pulgar de cualquier mano en dirección a otra persona, levantar ambos hombros, mover la cabeza repetidamente hacia la derecha e izquierda, entre muchas otras que resultan difíciles de describir mediante la escritura.

Como se podrá considerar, mediante la clasificación anterior, se pueden analizar muchas las formas de la conducta lingüística propias de los modos productivos (habla, habla silente, escritura y actuaje) y se puede continuar en la explicación de la estructura del lenguaje egocéntrico, la memorización, la mímica, etc. Además, podría ayudar a identificar algunas de las posibles interacciones lingüísticas del sujeto, sus deficiencias, propiedades y aspectos funcionales.

En forma semejante, esta categorización lleva a considerar diversos grados de dificultad que no sería otra cosa que el sujeto sea capaz de interactuar con más eventos lingüísticos dentro de un campo o bien, estructurar uno o más campos simbólicos. Afirmar que en términos generales es más difícil hablarse a sí mismo (pensar, en el lenguaje coloquial) que hablar en voz alta o que esta segunda forma cuesta menos trabajo que escribir, es una mera falacia. Otros aspectos sobre los que se debe hacer énfasis son el ritmo y velocidad en que cada modo ocurre dada su taxis y los sistemas reactivos biológicos intervinientes. Pongamos por ejemplo un ferrocarril. Imaginarlo, decir esa palabra, escribirla o actuar como si uno fuera un tren, requiere de un tiempo diferente, debido a los sistemas reactivos implicados y al tipo de respuestas que ocurren en cada caso.

A partir de la constitución biológica, cada organismo adquiere sobre esta base un ritmo y velocidad idiosincrásicas gracias a la interacción con su medio. El ritmo, como hemos podido constatar en otro estudio sin publicar, es un elemento importante que debe considerarse como parte de cada taxis. En el estudio aludido, un profesor ante un grupo de alumnos leyó en voz alta un párrafo en forma rápida. Después leyó otro párrafo lentamente, pidiendo al finalizar, en ambos casos que los alumnos escribiesen lo que recordaran de la lectura. Los resultados fueron mucho mejores cuando se leyó rápidamente pero aún así, los alumnos comentaron que era muy difícil seguir una lectura que no ocurriese con un ritmo semejante al que ellos tenían. Obviamente, las palabras que emplearon no fueron las mismas que se aquí se usan, simplemente dijeron rápido o lento pero no se refirieron explícitamente a el ritmo seguido por el profesor.

Aun más, con la clasificación propuesta, se puede analizar también la influencia que la gramática formal tiene en el pensamiento (habla silenciosa), en el habla y en la escritura. El conocimiento de las reglas gramaticales es a su vez una interacción lingüística del escritor (referidor) que puede o no ser necesario para el lector (referido), dependiendo de lo que se quiera comunicar pero, el hecho de que tanto el referidor como el referido puedan interactuar con tales aspectos formales, típicamente es una conducta simbólica (sustitución no referencial) y, si ésta es importante en la ocasión particular, se puede o no tener la comprensión del texto. Esta es una razón por la cual el análisis formal de la conducta lingüística no debe ser completamente rechazado, como algunas personas lo consideran de manera tajante. Más bien, debe ser incorporado como uno más de los elementos de análisis. Así, la consideración de la taxis de lo escrito y de lo hablado, podría ayudar a explicar en qué forma el sujeto está integrando su propia taxis, si ésta es comunicativa en forma clara o confusa, cómo y cuándo ocurre, entre muchos otros aspectos.

Por último, debe señalarse que la imaginación, siendo originalmente un proceso biológico, éste puede ser modificado en la medida en que el individuo participa de interacciones inicialmente orales. Cuando la persona llega a ser capaz de pensar el ferrocarril, imaginando el objeto y usando la palabra oral, ocurre una transformación cualitativa: el nivel de lo biológico ha trascendido a conducta lingüística. La interacción implicada en la lectura es todavía más compleja aunque aquí es difícil que la imagen que produce el individuo, corresponda total y realmente con la que el referidor (escritor) tuvo en el momento de escribir. Este problema que se ha analizado como parte de la "comprensión de la lectura", remite en última instancia a la conducta típica de leer y estudiar, en las que la mal denominada tecnología de la educación, ha dado pseudosoluciones o soluciones parciales ya que generalmente considera sólo algunos de los elementos contextuales o constituyentes del campo propio de la interacción pero no analiza la interacción misma del que lee o estudia. Este aspecto es semejante a lo ocurrido en el AEC y que ya se ha comentado. A una persona se le puede decir que debe de conservar siempre una buena cantidad de luz en su cuarto de estudio, no leer por periodos más largos de 15 minutos corridos, entre muchas otras cosas. Pero no se le puede recomendar o exhortar a que "trate de comprender la lectura". Al estudiante se le puede decir "siéntate" pero no tiene sentido decirle "comprende". Sin embargo, dentro de los salones de clase esto ocurre en más de una forma cuando por ejemplo, se le dice: "entiende muchacho…", "fíjate en lo que está escrito".

Finalmente, para terminar la descripción de este último subcaso de la sustitución referencial, es importante hacer notar que en este cuarto subcaso, en tanto una misma persona actúa como Referidor y Referido, puede considerarse que el Referido "desaparece", en tanto que no se necesita de una segunda persona que escuche lo que se dice. Esta "desaparición" del Referido, constituye el eslabón necesario para lograr interactuar en términos de la siguiente función que es psicológicamente, la más compleja en el ser humano.

Los eventos concretos y abstractos en la teoría de campo

La función más compleja en términos psicológicos emerge, al igual que todas las funciones precedentes, gracias a la existencia de la función anterior inmediata que es más simple, en este caso, la función de sustitución referencial. Como puede considerarse, la sustitución referencial y todos los subcasos comprendidos, tienen como "punto de contacto funcional a eventos concretos" (Ribes y López, 1985, p. 203). Antes de continuar, es importante aclarar el sentido en que los autores emplean el término eventos concretos que no debe interpretarse como una categoría gramatical.

Bello (1951) expone que "los substantivos no significan sólo objetos reales o que podamos representarnos como tales aunque sean fabulosos o imaginarios (v. gr. esfinge, fénix, centauro), sino objetos también en que no podemos concebir una existencia real, porque son meramente cualidades que atribuimos a los objetos reales, suponiéndolas separadas o independientes de ellos, v. gr. verdor, redondez, temor, admiración. Esta independencia no está más que en las palabras, ni consiste en otra cosa que en representarnos, por medio de substantivos, lo mismo que originalmente nos hemos representado, ya por nombres significativos de objetos reales, como verde, redondo, ya por verbos, como temo, admiro. Las cualidades en que nos figuramos esta independencia ficticia, puramente nominal, se llaman abstractas, que quiere decir, separadas; y las otras, concretas, que es como si dijéramos inherentes, incorporadas. Los sustantivos son asimismo concretos o abstractos, según sean concretas o abstractas las cualidades que nos representamos con ellos: casa, río, son sustantivos concretos; altura, fluidez, son sustantivos abstractos" (pp. 42-43).

En la cita anterior, Andrés Bello describe cómo entender un sustantivo desde la gramática y la forma en que gramaticalmente se entiende el concepto de concreto y abstracto. Aunque hay muchas coincidencias con dicho planteamiento, debe hacerse claro que la gramática tiene un objeto de estudio que aunque legítimo, es diferente al de la teoría interconductual, interesada en la interacción psicológica. Para ésta, un evento concreto es aquel que se refiere a algo específico, sea esto la esfinge, el fénix, el centauro, el verdor, la redondez, el temor o la admiración en tanto que la persona puede interactuar no sólo con los objetos reales (a decir de Andrés Bello), sino con los objetos que son parte de una fábula, de la imaginación o bien de la consideración de características que son comunes a varios objetos como puede ser el verdor o la redondez. En este punto, es importante considerar que lo que Andrés Bello llama "características abstractas", corresponde a lo que en psicología se conoce como un tipo de concepto, esto es, verdor, redondez, etc. El siguiente diálogo puede ser clarificador.

- ¿Sabes dónde está Silvino? , pregunta Abundio.
- Sí, está en la ventana. Por cierto, por la forma en que está sentado, se parece a la esfinge, responde Herminia.
-  ¿Lo dices por la redondez de sus ojos?
- No hombre, lo digo porque tiene la mirada fija en el verdor del pasto.
- ¡Uy sí, como si la Esfinge pudiera tener admiración por el pasto del desierto!

Nótese que en el dialogo anterior, las palabras esfinge, redondez, verdor y admiración, son usadas para referir eventos concretos ante los que interactúan Abundio y Herminia. Abundio no ve a Silvino y Herminia lo media (pone en contacto) con lo que Silvino está haciendo. Ambos interactúan referencialmente ante eventos concretos ya que si los objetos reales, imaginarios, producto de fábulas y gramaticalmente abstractos, para la teoría interconductual son eventos concretos. Si esto es así, en la obra de Ribes y López, ¿qué es un evento abstracto? Se requieren dos aclaraciones antes de formular la respuesta a esta pregunta.

En primer lugar, se debe aclarar que el uso del lenguaje no necesariamente implica la funcionalidad referencial. Un ejemplo, que se presta a muchas bromas, es el hecho de que un infante diga "Papá" cuando aparece éste, y ante muchas otras personas que tienen algunas características en común. El niño está empleando una palabra, pero su funcionalidad referencial no está totalmente definida. En el momento en que diga Papá sólo cuando éste aparezca, puede decirse que el niño interactúa funcionalmente de manera referencial ante su padre.
En otro extremo, un caso interesante está en la referencialidad múltiple que es una de las bases sobre la cual se elaboran algunos chistes o situaciones jocosas. Considere el caso del profesor de secundaria que pide a sus alumnos que pongan atención y uno de ellos, pregunta ¿Dónde la ponemos Profe? Este tipo de reacciones de los adolescentes saca de quicio a muchos adultos, pero es interesante ya que está mostrando que el adolescente posiblemente está ajustando la referencia de algunos vocablos, a su propia conveniencia. El fenómeno, fuera de la psicología, es conocido como polisemia o, multiplicidad de significados de las palabras. 

En términos coloquiales, puede decirse que cuando las personas hablan, pueden hacer referencia a innumerables objetos, animales, personas, eventos, características y relaciones de y entre los mismos. En palabras de Andrés Bello, estas características y relaciones, que gramaticalmente pueden clasificarse como sustantivos abstractos, no son "otra cosa que en representarnos, por medio de substantivos, lo mismo que originalmente nos hemos representado, ya por nombres significativos de objetos reales". Así, cuando se habla de domesticabilidad, ferocidad, amistad, tempestad y cualquier otra característica o relación que se establezca entre objetos reales, para la psicología interconductual la referencia a estos objetos, eventos, características y relaciones, es concreta, incluso si la referencia se hace genéricamente.

Por ejemplo, Hildegunda puede platicar muchas cosas sobre un gato que tiene. Todo lo que hable de su mascota, es una referencia concreta. También son referencias concretas cuando Hildegunda habla de los gatos de toda la ciudad, o del trato que reciben por parte de los humanos de acuerdo a estadísticas mundiales, o bien cuando relaciona a los gatos con cualquier otro felino. Incluso, imaginando que Hildegunda da clases de biología, hará referencias concretas cuando en su clase exponga que "Félido es el nombre aplicado a una familia de animales exclusivamente carnívoros que pertenecen a la clase de los Mamíferos. Están muy bien adaptados para vivir como depredadores; todos los miembros de la familia poseen un cuerpo ligero y ágil con el pelaje suave, tienen la vista y el oído muy desarrollados, y sus garras y dientes están diseñados de forma perfecta para lacerar la carne de sus presas. Habitan en todos los continentes, excepto en la Antártida y en Oceanía".

Como puede considerarse, la exposición que Hildegunda realiza en su clase, hace referencia a relaciones (es el nombre de; pertenecen a; para vivir; poseen; etc.), y múltiples objetos (familia, animales, carnívoros, mamíferos, depredadores, etc.),  todos ellos concretos.
En segundo término, el empleo de palabras "abstractas", tampoco implica necesariamente que la persona interactúe en términos no referenciales. Por ejemplo, si un alumno regular de secundaria escribe: "Todas las palabras esdrujulas [sic] se acentúan", este hecho puede estar indicando que el alumno no está interactuando correctamente en tanto que escribe la palabra esdrújula sin acento.  

Con base en el párrafo anterior, en este momento se puede definir que en la teoría interconductual, la interacción con un evento abstracto es aquella en la que no existe referente, esto es, no hay un evento concreto y por eso a dicha interacción se le llama sustitución no referencial ya que no hace referencia a un evento concreto. Esto marca una gran diferencia con el lenguaje ordinario en el que el vocablo referir es sinónimo de hablar, decir, contar, aludir, expresar, platicar, manifestar, entre muchas otras palabras. Así, en la proposición "Anzaldo refiere que las fiestas son aburridas", el término "refiere" puede intercambiarse por habla, dice, cuenta, alude, expresa, platica o manifiesta, sin que se cambie el sentido de la proposición de Anzaldo. Sin embargo, en la obra de Ribes y López (1985), el acto de referir se limita sólo a aquellos casos en los que la persona interactúa con objetos y eventos concretos. Si la persona interactúa con objetos puramente lingüísticos, entonces, su interacción es no referencial. Dicha función se aborda en seguida.

Tomado de Luz Externa, José Agustín, p. 20. 1977: Ed. Grijalbo.

Los Félidos. Tomado de Encarta, 2006

Su voto: Ninguno Media: 4.5 (4 votos)


Dr. Radut | book