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Introducción

Esta obra pretende ayudar a entender algunos conceptos básicos expresados en la teoría interconductual, conocida también como Teoría de Campo, formulada originalmente por Jacob Robert Kantor (1924-1926) y desarrollada por Emilio Ribes y Francisco López (1985). Aunque para algunos estudiosos dicho desarrollo no corresponde a la teoría de Kantor (Delprato, ver lista de BA, 2006), ha derivado en múltiples análisis e investigaciones de diversos autores como Claudio Carpio, Carlos Ibañez, Juan José Irigoyen y Miriam Jiménez, Guadalupe Mares, Rafael Moreno y Rafael Martínez, José Santacreu, entre otros[1].

            Dado que este libro está dirigido a personas que tienen poco o ningún conocimiento acerca del interconductismo y que “lo nuevo se conoce con base en lo antiguo”, cada entrada se escribe con negritas yla mayor parte de las veces, en primer lugar se expone una situación ilustrativa que se espera sea ordinaria. Al final, en letras itálicas, se define formalmente el concepto, tal y como lo hacen los autores que se refieren y se cita la obra y página en que aparece. Los términos se han dispuesto alfabéticamente para un acceso y consulta rápida. Por esto, se ha procurado que en cada término se haga una descripción completa (autocontenida) y en caso necesario, se tengan que consultar mínimamente otros elementos. Esta forma de presentación tiene muchos riesgos pero lo que se espera es un efecto didáctico ya que el entendimiento comprensivo de la teoría ocurrirá ante la lectura completa de las obras citadas a lo largo de este texto.

            Sobre los términos que se emplean

En ocasiones se han escuchado voces que objetan al interconductismo por la gran cantidad de neologismos y palabras "rimbombantes" que emplea y en otros casos, se ha argumentado que este aspecto va en contra del entendimiento general, por lo cual se desconfía de dicha proposición. Es interesante apreciar que los textos de Jacob Kantor, Gregory Razran y Gilbert Ryle (sin que esto signifique que los tres sean interconductistas), generan las mismas reacciones ya que el empleo de un lenguaje correcto y culto, para algunos críticos es signo de pedantería y en consecuencia, abogan, su rechazo. Ante esto, se deben distinguir dos aspectos.

            El primero es que el uso apropiado del lenguaje no está reñido con la ciencia, aunque no siempre ocurre así. Por ejemplo, en la actualidad en el campo de la psicología, es usual encontrar autores importantes emplean términos como conceptualización y visualizacion en lugar de conceptuación e imaginación, respectivamente, e inclusive los emplean asumiendo que son términos científicos o técnicos de la psicología, cuando no lo son.

            Por otro lado, en tanto un objeto tiene características temporales y espaciales, puede ser descrito a partir de sus características temporo-espaciales. Y éste no es un término sofisticado, simplemente representa un uso adecuado del idioma. La palabra unipersonal es perfectamente aceptada, al igual que bilingüe o políglota. En este sentido, los términos unidimensional, bidimensional o polidimensional, son palabras correctamente construidas, que emplean los prefijos latinos uni, bi y poli. Intrasexenal y transexenal, son palabras relativamente comunes en un país como México en el que el gobierno cambia cada seis años. ¿Emplearlas, es pedantería? Creemos que no.

            Un segundo aspecto se refiere precisamente al empleo de un lenguaje técnico que, se espera, tenga unicidad semántica para los participantes de una comunidad. En todos los campos de la ciencia, existen dichos términos. En la física, por ejemplo, es difícil que los vocablos fricción, dina y ergio, sean confundidos a menos que no exista conocimiento preciso de ellos. Para los estudiosos de la biología es claro que los términos filogenia y ontogenia se refieren a aspectos diferentes y particulares. Este lenguaje técnico de la ciencia permite la comunicación unívoca entre la comunidad científica, como puede observarse también cuando los psicólogos emplean los términos igualación de la muestra, umbral, fenómeno phi, CI, entre muchos otros. Se puede estar de acuerdo o no con la definición de dichos términos pero ésa es otra cuestión y no obsta para que quienes participan de esa comunidad específica, entiendan aproximadamente lo mismo.

            En resumen, el empleo de un lenguaje apropiado, aunado a la generación de un lenguaje técnico son dos características que en cierta medida se han manifestado en el interconductismo. La primer característica, sin que sea un requisito, forma parte del estilo de los primeros autores de este enfoque y la segunda debe ser una característica de toda empresa que aspire a tener un reconocimiento en la comunidad científica.

            Además, puede darse cuenta de otro elemento totalmente diferente a los expuestos, que consiste en la reacción ordinaria que se tiene ante algunos términos que se emplean en algún ámbito particular. Por ejemplo, considérese lo hace una persona que por primera vez oye los términos reacción en cadena, hoyos negros, plasticidad neural, mapas cognoscitivos, constructivismo, entre otras. En cada caso, ¿La persona imagina una cadena que se mueve? ¿Puede un hoyo ser de otro color que no sea negro? ¿Los nervios son de o como la plastilina? ¿Los mapas cognoscitivos permiten ubicar al lector, señalando incluso "usted está aquí"? ¿El constructivismo se relaciona a la edificación de casas, puentes y carreteras? En fechas recientes, precisamente el constructivismo ha hecho énfasis en el estudio de los esquemas previos o conceptos que una persona tiene antes de aprender algo y las sorpresas no han sido pocas al verificar la dificultad que algunas personas tienen para aprender algo que es contrario a su creencia por lo que sus "errores" deben atenderse como parte del proceso de enseñanza para que se logre el aprendizaje respectivo (Carretero, 1995). ¿Qué puede entender y cómo reacciona una persona cuando se le habla por vez primera de la sustitución no referencial?

            Esta obra pretende ofrecer una vía de entendimiento para aquellos que pretenden incursionar en el enfoque interconductual considerando que el lenguaje empleado en las obras originales, puede resultar complicado a primera vista.

            Un último aspecto es que se ha evitado hacer referencia a múltiples obras que están estrechamente relacionadas con los temas que se abordan. Sólo se han empleado aquellas referencias que se consideraron fundamentales para sustentar lo que se expone. No se pretende que el lector se enfrente a una muralla bibliográfica difícil de abarcar durante la lectura de esta obra, sino que puedan entenderse los conceptos que se consideraron fundamentales en la teoría de campo expuesta por Kantor y en la versión desarrollada por Ribes y López que es en la que se enfoca esta obra. Expuesto lo anterior, se dará inicio a la exposición de los conceptos centrales del interconductismo.



[1] Al final del libro se ofrece una sección con lecturas recomendadas de estos autores.
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Dr. Radut | book