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Medio de contacto

 

La interacción entre un objeto de estímulo (OE) y un organismo puede ocurrir si existen las condiciones necesarias y suficientes que la posibiliten. El hecho de que haya una pintura en un museo, no implica que una persona la vea, a menos que esté frente a tal pintura. Esto puede parecer obvio y hasta simplista, pero existen muchos planteamientos tradicionales en los que esto se viola, o bien, su explicación racional se vuelve poco defendible (por ejemplo: “visualiza esa posibilidad en tu mente”).           

Para que un objeto sea visto por un individuo, no basta la presencia simultánea en tiempo y lugar de un individuo y un OE, se necesita que haya luz. Este es el medio de contacto entre el objeto y el individuo. Si éste está frente al objeto y no hay luz, la interacción no ocurrirá. Esto, también puede parecer simplista pero su planteamiento ayuda a considerar la pertinencia lógica de muchas proposiciones como ocurre por ejemplo con la afirmación de que existe una representación mental de las imágenes.

Cabe aclarar que el término contacto se usa metafóricamente ya que no existe en español (ni en muchos otros idiomas) un término específico para la acción de cada una de las modalidades sensoriales [1].           

Ver, tactar, oler, oír y gustar se refieren sólo a la actividad del órgano respectivo pero no denotan la acción del objeto que produce tal sensación. Por su lado, contacto es definido como el acto y efecto de tocarse dos o más cosas. Tal definición se refiere estrictamente al tacto que unida al prefijo -con (del latín cum que significa “con”), denota la acción en un tiempo y lugar de dos objetos diferentes. ¿Qué palabras se usan para las otras modalidades? ¿Conver, conoír, conoler, congustar? Aunque su construcción es correcta, simplemente no existen y por esto la palabra contacto se ha empleado para todas las demás modalidades [2].           

En tanto que tocar es tactar, un organismo tiene contacto con un objeto de estímulo cuando la distancia entre ellos es cero. Ante la carencia de términos específicos para cada modalidad, si alguien produce un sonido mediante una trompeta, no se necesita que la trompeta toque la oreja para escuchar el sonido. El contacto entre el sonido producido por la trompeta y el oído está dado gracias al aire, que es en este caso, el medio de contacto para la interacción entre un individuo y los OE acústicos.       

Veo la luna. ¿Cómo es posible que alguien vea la luna si ese OE no “toca” al organismo? ¿Cómo es que alguien se da cuenta de que el vecino está asando carne si no ve ni toca la carne que se está asando? El individuo, gracias a sus sentidos, “entra en contacto” con OE distantes y esto ocurre en tanto exista el medio pertinente que posibilite la interacción entre el OE y el individuo. Si alguien usa una venda en los ojos, no podrá (posibilidad) ver la luna. Si el vecino tiene cerrada herméticamente la ventana, no podrá (posibilidad) oler las emanaciones de la carne que se está asando. Puede ser que para algunos, este concepto se refiera a aspectos tan obvios que lo hacen ser irrelevante, sin utilidad teórica ni capacidad heurística y por ello debiera ser eliminado. Sin embargo, su importancia radica en un aspecto que es fundamental: Puntualicemos. El organismo siempre responde biológicamente. Este axioma se mantiene en cualquier proposición del interconductismo. Lo contrario, es resultado de una mala expresión, una descripción insuficiente, un malentendido, una confusión, o desconocimiento. Toda actividad de un organismo, por principio se basa en una actividad biológica que ocurre gracias al contacto (concurrencia) entre el organismo y el medio ambiente. Dicho contacto sólo tiene dos posibilidades: ocurre o no ocurre. A partir de este tipo de comportamiento biológico, puede surgir el comportamiento psicológico.

 “El medio de contacto es el conjunto de circunstancias fisicoquímicas, ecológicas o normativas que posibilitan la relación particular implicada en una función estímulo-respuesta. En este sentido, el medio de contacto designa exclusivamente las condiciones que hacen posible una interacción pero que no forman parte de la interacción. Son las condiciones sí-no, 0-1 (cero-uno), participantes en un campo. (Ribes y López, 1985, p. 45).

 

 



[1] Por ejemplo, Skinner (1957) definió el “tacto” (tact) como la respuesta verbal ante la vista del estímulo respectivo. Esto es, decir “gato” ante la presencia de un gato.
[2] Es interesante que siendo el castellano un idioma muy rico en expresiones que se refieren a las modalidades visuales y auditivas, se retome la palabra contacto siendo que la modalidad táctil es poco socorrida en este idioma.

 

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Dr. Radut | book